Mostrando entradas con la etiqueta Mis poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mis poemas. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de julio de 2011

Un poema mío traducido al italiano

MIRAMAR, 1986

Ricordo quella notte del 1986

in cui i vicini salirono

sui tetti delle loro case

per vedere il passaggio della cometa Halley.

Stapparono birre e bevvero per ore

fino a quando qualcuno disse eccola lì e allora

tutti si misero in piedi

e applaudirono vedendola apparire in cielo

come un candidato in campagna elettorale.


Sono trascorsi ventiquattro anni.

Fra cinquantadue ne riapparirà ancora.

Uguale a uno spermatozoide perso

nell’utero di un’adolescente,

cercherà ancora di fecondare il pianeta.

Traducido por Johanne Peña

Un poema mío traducido al francés

C’était la fin du monde dans mon quartier
C’était la fin du monde dans mon quartier
et ça n’a intéressé personne.
Mes parents avaient mis CNN
et ils attendaient le bulletin spécial.

Les liquor stores et les cyber-cafés
sont restés ouverts jusqu’à très tard.
Personne ne comprenait les signes.
Même la femme qui a vue la silhouette
de la p’tite vierge de la Haute-Grâce
sur le cristal de devant de son tout-terrain
est partie la laver au car wash.

Les motels et les bingos étaient bourrés de gens.
Les filles évangéliques qui, avec leurs pamphlets,
avaient tant annoncé la fin
sont allées tôt au lit.

On n’a pas coupé les lignes téléphoniques.
Ni l’eau ni l’électricité ont cessé de couler.
Personne n’a vu les étoiles tombant du ciel.
Et lorsque l’archange Michel a sonné sa trompette,
le parti des yankees
était
à son huitième tour.

Traducción de Manuel García Cartagena

viernes, 30 de julio de 2010

METALDOM

Pongámoslo claro, tú nunca serás
La General Motors
Y yo nunca seré García Lorca.

Tú seguirás envenenando estos barrios
Con tu humo y yo escribiendo versos
En este teclado.

Los huracanes seguirán yendo y viniendo.
Las guaguas cada vez más destartaladas
Atravesarán la Independencia.
Aumentarán los expresos chinos.
Las compra ventas.
Las bancas de apuestas.
Las iglesias evangélicas.

Y donde había una casa
Levantarán un edificio.
Y donde había un parque o un play
Levantarán un supermercado, un proyecto
Habitacional y una cadena de moteles.

Y los que andábamos
Por las calles con una pelota
Ahora andaremos con una pistola.

Y cuando nos despierte
la sirena de la ambulancia
Palparemos nuestros cuerpos
Para asegurarnos que no viene por nosotros.

Metaldom, ¿cuántos toyotas, cuantos mazda,
Cuantos Daihatsu
Sacrificarás esta noche?

Al igual que en los versos
De una epopeya griega
Tu columna de humo se alza frente al mar
Para aplacar a los dioses.
Pero los dioses se fueron ya
y no dejaron sus direcciones.

Metaldom, en el 2060 serás un Hotel de cinco estrellas.
Yo seré un viejo gruñón
En silla de ruedas
Que recitará versos los domingos
Y los días de fiestas.

Recuerda, tú nunca serás la General Motors

y yo nunca seré García Lorca.

miércoles, 21 de julio de 2010

Quita Sueño

Perder una pierna trabajando
De operario en una zona franca
Duele menos que cuando los gringos
Te donan una prótesis de plástico
Que te pondrás para emborracharte en los colmados
Y que apoyarás con fuerza en la acera
Al retornar a casa
Temeroso de que los perros del barrio
Puedan morderla y arrancártela

viernes, 21 de mayo de 2010

Bachata Metal

La leyenda dice que el bachatero en pleno concierto
Gritó que tocaba la guitarra mejor que Dios
Y señaló arriba a las nubes y el público se puso histérico
Y aplaudió y aplaudió y entonces el bachatero siguió tocando
Mientras el cielo se ponía negro y negro
Y el bachatero se movía en la tarima con su guitarra que se la había bendecido un brujo de Bonao y el público gozaba y aplaudía y tarareaba las canciones hasta que desde el cielo rodó un rayo que le dio de lleno al bachatero y a su guitarra y los prendió como un arbolito de navidad.

Y así, hijos míos, fue que se inventó
La Bachata Metal.

martes, 13 de abril de 2010

Escrito el 28 de noviembre del 2002 mientras bebía unas cervezas con Villanueva

Es tan triste ser poeta
y tener veinte dedos
y dos orejas
y una nariz.

Quiero ser Papa en vez de poeta.
Quiero hablar con Dios.
Quiero hablar por teléfono con
Dios.

Pero ellos dicen que soy poeta.
Ellos dicen que soy el Baudelaire
de Santo Domingo.
Yo digo aleluya caracoles
globos de colores gallos
mientras entro monedas
en los teléfonos públicos.

A las monjas les advierto que voy a ser Papa.
Nada de metáforas.
Los Papas no utilizan metáforas.
Yo voy a ser Papa.

Yo digo zancos muelas
abuelo pitufo
niña soviética
abuelo pitufo.

Pero no.
Mis poemas son leones y te muerden
y te arrancan las piernas.
¡ Cuidado poetas!
¡ Cuidado!
Te van a despedazar.

Mis poemas están mordiendo a los peatones en el Conde
como sucedió en Roma
antes de que mataran a Julio César.
En esos tiempos no había papas
pero teníamos emperadores
y cada tarde los leones se comían a los poetas
en el coliseo
cuando los poemas eran mediocres.

En cambio, cuando los griegos
la gente veía a los dioses en las fiestas
y bebían con ellos y bailaban con ellos
y le hacían ronda
mientras ellos fornicaban con los mortales
y fornicaban con los animales
y fornicaban con los árboles.
Hoy la gente sólo ve televisión.
Los dioses no salen por CNN.
El Papa sale por CNN.

Yo digo diccionario herido
latas de sardina destornillador
termitas ataúdes gratis
tótem.
Me es tan díficil ser Papa.
Así que escribo y bebo cerveza y aguardo.
¡ Rómpanme una silla en la cabeza que seguiré!
Y salga el sol en el este o en el oeste
yo voy a ser Papa.

Crean o no crean en mí.
Yo voy a ser Papa.
Y voy a poder hablar con Dios.
Y si no quiero que hables con Dios
no vas a poder hablar con Dios.

Yo Bela Lugosi pateando una vaca muerta.
Yo viendo lo que otros poetas de Santo Domingo
dicen haber visto.
Yo jugando al epiléptico en las aceras.
Yo leyendo en las esquinas mis manuscritos
para luego ir quemándolos
con un encendedor.
Yo desde mi cama escuchando los millones de perros
que buscan mis huesos en los basureros
de la ciudad.
Yo tonsurado.
Yo pecando en el asiento trasero de un carro
en medio de dos cueros
que se besaban.
Yo andando en la lluvia con un musgo
creciéndome en el cerebro.
Yo que quise traerle una iguanita
del zoológico a mi amor
y que por eso me la metí en el bolsillo
pero un vigilante me vio
y tuve que volver a ponerla en su sitio.

En fin, es inútil.
No hay nada afuera.
Sólo estoy yo.
Baudelaire murió hace mucho.
Y yo estoy aquí.
No sé por qué.
Ni para qué.

jueves, 8 de abril de 2010

Un poema de encargo para Juan Bosch

Llueve en Santo Domingo y me siento a escribir
un poema de encargo para el centenario de Juan Bosch.
¿Cómo se siente escribir un poema que te encargan?
Se siente como cuando uno le quita el seguro
a una granada y no tienes más remedio que arrojarla.

Ahora debo mencionar al autor y señalar
las virtudes de su obra.
Decir, por ejemplo, que con sus cuentos pulió
el lenguaje cómo si fuera la platería de la familia
que debía cuidar para la próxima generación.
(Que Dos Pesos de agua es el cuento en que más lluvia
cae de toda la literatura.
incluso más que en la Biblia o Cien Años de Soledad
donde llueve tan sólo por cuatro años, dos meses y once días.)

Explicar que fue nuestro Tolstoy. Citar sus cuentos.
Plantear que su obra completa es un restaurante
que seguirá alimentando a nuestros tataranietos.

Sin embargo, en vez de esto, prefiero
recordar a Laura y a Jaime quienes encontraron
en casa de un familiar dos Polaroids
donde se ve a Juan Bosch en una playa:
en una está sentado
sobre una roca y detrás
de un cubo de pescador
y en la segunda
se distingue al profesor
desnudo de la cintura para arriba,
frente al mar transparente ,
sosteniendo un palo
y mirando con fijeza a la cámara,
como si fuera una especie de dios griego
que hubiera salido del mar
para obsequiarles perlas a los mortales.
Y yo fantaseo con que Juan Bosch
entraba y salía del mar
trayéndonos perlas en forma de libros,
libros de todos los tamaños , de todos los tipos,
grosores y estilos,
hasta que una tarde de esas ,
una tarde lluviosa y con cielo gris,
entró al mar en busca de otro libro
y no volvió a salir.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Maharishi

Para los Beatles el Maharishi fue un gurú.
En cambio, para mí, el Maharishi fue un colegio
Que construyeron en mi barrio.


Mami, apúntame en el Maharishi,
Decía mientras afuera quemaban gomas,
Rompían brazos y lanzaban bombas lacrimojenas.

Mami, apúntame en el Maharishi,
que quiero ver a Dios comiendo arroz.

"Con capacidad para siete mil alumnos",
anunciaban en la televisión y en la radio.
Hoy es un comando de campaña

pintado de morado.

¿Dónde estarán los siete mil alumnos del Maharishi?

¿Dónde estarán los siete mil alumnos del Maharishi?

Pero todos desertaron y el Maharishi
se quedó tan solo como cuando
los Beatles se marcharon luego
del escandalo con Mia Farrow.
Y en los periódicos, en la televisión y en la radio
arremetieron contra el Maharishi.
Y uno a uno los alumnos fueron dejando
El colegio y las aulas de meditación.
Y no más jai guru deva om hasta
que sonara el silbato de Metaldom.
Y no volvieron a prender la fuente.
¿Dónde estarán los siete mil alumnos del Maharishi?
¿Dónde estarán los siete mil alumnos del Maharishi?

De Eduardo dicen que cruzó la frontera
Vestido de mujer tras aquel desfalco al plan de
Pensionados.

Richard desapareció como Sobeida
Sin dejar rastro alguno.

Sheila se pasa el día frotándose
Las manos hasta que crea una sustancia verde viscosa
Con la que puede curar los dolores
De espalda.
El reumatismo.
Ante sus manos la osteoporosis se vuelve nada.

Rafa se hizo diputado por Monte Plata.
Una noche volvía en su jeepeta y piso una culebra.
Se tuvo que devolver a rematarla
Por miedo a que le saliera debajo de la cama.

¿Dónde estarán los siete mil alumnos del Maharishi?
¿Dónde estarán los siete mil alumnos del Maharishi?

1987 – El Maharishi versus Balaguer y el Cardenal.
1988 – El Maharishi versus Nuria.
1990 – El Maharishi vencido por METALDOM.
2001 – Muere George Harrison.

lunes, 22 de febrero de 2010

Postal desde el INVI

No han vuelto a traer la noria,
Ni los caballitos ni los carritos chocones.
Tampoco han vuelto los mormones
A los que les robaron todas sus bicicletas.

Ya pasaron de moda las tangas
Y en las paredes de las barberías
Han cambiado los posters
De mujeres en bikini
Por retratos de un Jesucristo tercermundista.

Hay una relación entre la proliferación
De los expresos chinos y la extinción
De los gatos en el barrio.

Techos de Nissan y Toyotas cagados por palomas.
Azoteas con tinacos y sábanas tendidas y ropa.

En las noches, el viento nocturno
Riega el olor a plástico quemado
De las fábricas de Herrera.
Y el teléfono suena con insistencia
Y cuando contestas es un viejo amor
Que te confiesa: oye papi, el brassiere negro
Que me obsequiaste esa vez
Ya no me cierra.

Los vecinos podrían ser extras para una nueva secuela
De La Noche de los Muertos Vivientes
Mientras los que hurgan en la basura se mudan
Hacia un barrio más pudiente.

Pero las jevitas que desaparecieron
Han vuelto preñadas y en colas de motores.
Algunas traen rolos, otras rosarios y bigotes.
De noche, cuando llega la luz, aplauden
Con la misma ingenuidad que teníamos en los ochenta
Cuando pensábamos que para el 2000
Se terminarían los apagones
.

sábado, 23 de enero de 2010

Haití

Vi en la tele un hombre que buscaba
A su familia entre los escombros de un edificio.
Llevaba más de una semana cavando.
(Había perdido las uñas)
Movía de un lado a otro los desechos en vano.
Los vecinos repetían que descansara,
Que comiera, que bebiera agua.
Pero el hombre seguía cavando boca abajo
En la oscuridad como un topo.

Alguien me dijo en un bar que escribiera
Un poema sobre el terremoto en Haití.
¿Para qué? La historia lo ha probado:
La poesía no puede arrebatarle bebés a la muerte.
Ni un hueso. Ni siquiera un zapato.

sábado, 9 de enero de 2010

Las terrenas

No ha cumplido los dieciséis
Y va en la cola de un motor
Pensando si la criatura que
Lleva en el vientre
Tendrá los ojos azules
Como uno de los cuatro europeos
Con que se acostó
Hace un mes

Liza Marie, lee mis poemas

Léelos porque a tu tío le da mucho
Trabajo escribirlos.
La causa de que el pelo se le caiga
La tienen estos versos.

Estos papeles no son mujeres
A las que me abrazo de noche.
Más bien son boxeadores sangrientos
Con los que peleo hasta caer.

Por cierto, no les hagas caso a los críticos
Ni a las profesoras de literatura que te dirán
Que esto no es poesía.
¿Acaso el gallo antes de llamarse gallo
No le cantaba temprano al sol?

Siéntate y léelos y envejece
Leyéndolos
Y si por allá, por el 2080,
Alguien sigue leyendo estos versos,
Esa serás tú.

martes, 8 de septiembre de 2009

Miramar, 1986

Recuerdo esa noche de 1986
En que todos los vecinos se subieron
En las azoteas de las casas
A ver el paso del cometa Halley.
Destaparon cervezas y bebieron por horas
Hasta que alguien anunció que ahí estaba y entonces
Todos en sus azoteas se pusieron de pie
Y aplaudieron cuando lo vieron pasar por el cielo
Como un candidato en campaña.

Han pasado veintitrés años.
Dentro de cincuenta y dos años
Pasará de nuevo.
Igual que un espermatozoide extraviado
En el útero de una adolescente,
Tratará nuevamente de fecundar
El planeta.

jueves, 15 de enero de 2009

Los Beach Poets

Ahora aprovecho para contarles la leyenda
de los Beach Poets.
Un puñado de genios que viven en las playas
haciendo poesía con las olas:
escribiendo odas, sonetos y elegías en las páginas del mar.
Los beach poets no necesitan ir a la universidad,
ni trabajar, ni pertenecer
a la federación nacional de Surfistas.
Les basta con tener oído para el océano.

Los beach poets reman y se suben
en las tablas con disciplina espartana,
dispuestos a domar la manada de salvajes y estruendosas olas.
Cuando meteorología anuncia un huracán
son los primeros que llegan a las playas.
Los bomberos y la defensa civil con megáfonos
les ruegan que salgan.

A los treinta, al igual que los poetas románticos, se retiran.
Algunos mueren ahogados.
Otros son atacados por tiburones y pierden
sus piernas o sus brazos.
Otros se hacen abogados.
Pero créase o no sus obras perduran.
Y noche y día, si uno se acerca lo suficiente al mar
puede escuchar como este ola tras ola las recita.