lunes, 18 de junio de 2007

Una Muñeca Rusa de Adolfo Bioy Casares


Leandro es argentino. Según dice la contraportada de su libro de poesía, ha vivido en Italia por largas temporadas realizando una interesante carrera gastronómica. De Italia vino a Santo Domingo y desde hace unos largos meses ha estado viviendo aquí. Leandro me llama a las seis y me dice que nos juntemos en un café. ¿Pero qué café? ¿Cuáles cafés están IN? ¿Cuáles cafés están OUT? No tengo idea. No veo televisión, no leo periódicos y apenas salgo. Le pregunto que por dónde anda. Me dice que está de compras en Multicentro con Yelidá y que empuja un carrito de supermercado. Le pregunto si quiere ir a un café en específico. Leandro titubea. Le pregunta a Yelidá y ella no responde. Aprovecho y le pregunto a Giselle y esta me responde que en Segafredo. Le repito a Leandro que en Segafredo. Leandro me responde que van a estar por allá a eso de las ocho.

A las ocho en punto, llegamos a Segafredo. La verdad me gusta Segrafedo. Me gusta ver a Carlitos tomándose una piña colada. Me gustan las bebidas de colores que tienen. Me gusta una foto del parque Colón que hay en el interior. Me gusta el lavamanos que tienen. Me gusta la frivolidad del sitio. Me gusta que sea un café exento de poetas de los ochenta.
Nos sentamos afuera, entre las mesas repletas de turistas que hablan en francés, portugués o inglés. Fuman y beben cerveza y se quedan mirando a los dominicanos y a los otros turistas que pasan. Giselle y yo hacemos lo mismo. Se acerca al mesero y Giselle pide una botellita de agua y yo pido una cerveza. Es una tarde calurosa. Llevo una camisa de mangas cortas que comienza a pegárseme al cuerpo mientras Giselle saca un cigarrillo, lo enciende y empieza a fumar. Se acerca un mesero que siempre nos atiende y me pregunta que por qué no le hice señas para que me atendiera él. Me disculpo y le digo que eché un vistazo por los alrededores y no lo vi.

Leandro llega con Yelidá. Me pasan un libro de Osvaldo Soriano (Una Sombra Ya Pronto Serás) que pertenece a Yelidá. Ambos me suplican que no lea la dedicatoria. Leandro dice que la escribió borracho. Juro que no la voy a leer. Yelidá pide una cerveza y Leandro pide otra. Al rato, distinguimos a Chelo que se aproxima desde el oeste, esquivando mesas de turistas, perros realengos y limpiabotas.
- Hoy cerraron Cinemacafé, dice Yelidá.
- Que pena.
- Estaban haciendo una vigilia.
- Que pena.

Empezamos a hablar de comida. De comida china. Luego Yelidá hace un recuento de todas las personas que confuden su nombre. La confunden con Yaneli, con Yolanda, con Gina, con Giselle, con Yessica, con Yesenia. La confunden con Yanet, con Yadira, con Yuli. Es increible la cantidad de gente que no lee poesía dominicana, pienso. Luego Chelo habla del famoso viaje a Israel en que pusieron una bomba en su avión. Luego empezamos a hablar de la película Viajeros y de la escena en que le arrancan el brazo al personaje de Richard Douglas y de ahí pasamos a Bioy Casares y Borges. Chelo habla de un libro sobre la arquitectura en la obra de Borges, del libro de carta de Borges a Estela Canto, del Antiborges. Rememoramos cuando María Kodama vino para la Feria del Libro del 2006 y cómo repitió la conferencia que dio en la Feria del Libro del 2000: La memoria de Shakespeare. Entonces hablamos de Bioy.
- En Argentina, a Bioy lo tienen como el discipulo de Borges.
- Pero es más que eso.
- Lo ven así.
- No sé. Creo que con El Diario de la guerra del Cerdo, Bioy realizó su mejor obra.
- Pero tiene cuentos buenísimos y después de esa obra seguía con pilas. Con pilas Energizer.
- El Diario de la guerra del cerdo es una novela perfecta. No la pudo superar.
- Un Campeón Desparejo también. En el sentido de que todas las cosas están en su sitio. No hay una palabra que desentone.
- No sé. Ese Bioy no me gusta. Hay una entrevista en que él habla del día en que murió Borges. Alguien lo detiene, se lo dice y él replica ¿en serio? y sigue caminando por la calle, confundido, como si estuviera dentro de un cuento de Borges.
- Ahora acaban de publicar los diarios de Bioy, los diarios que Bioy escribía antes de acostarse y que guardaba en su mesita de noche. Escribía sus encuentros con el maestro Borges como si se tratara de un maestro de Kung Fu. Fresán describió el libro como una cruza entre La Vida de Johnson de James Boswell con La Conjura de los Necios de John Kennedy Toole.
- Ah no sabía.
-Sí, ha causado mucha controversia en Argentina. Porque no se centra en el Borges y en el Bioy eruditos, sino en el Borges y el Bioy cotidianos que charlan de nimiedades y chismean como doñas de barrio. No lo he leído. Quiero leerlo. Es más, estoy releyendo y leyendo lo que me faltaba de Bioy para entrarle al libro.
- ¿De qué trata?
- He leído fragmentos.
- Hablan mal de Baudelaire y lo consideran cursi, dice Giselle.
- Sí, son super crueles.
- Habla de Oliverio Girondo, habla de su libro Veinte poemas de amor para leer en un tranvía, habla acerca de la palabra tranvía que no se usaba en esa época en Argentina y que Bioy especula que puede deberse a la influencia de un escritor español que se encargaba de corregir la obra de Girondo.
- Hablan mal de Ortega Gasset y de Quiroga. Hablan mal de Puig.
- También. ¿Del secretario de Medio ambiente?
- No, del escritor. Borges le pregunta a Bioy sobre Puig y Bioy le dijo que es el escritor de Boquitas Pintadas. Entonces Borges responde que cómo puede leer un autor que haya escrito un libro con un titulo tan cursi como Boquitas Pintadas.
- Hablan mal de los negros. Son extremadamente racistas.
- Sí, sí. Bioy dice que en una entrevista le preguntan si le gusta Brazil. Bioy responde que no le gusta porque es un pais lleno de negros.
- Vaya, eran tremendos.
- Sí.
- Ácidos.
- Cáusticos.
- Hijos de Papi y mami.
- En un artículo, Alan Pauls se pregunta por la cantidad de tiempo libre con que disponía Bioy. Tenía tiempo para leer, para sus aventuras amorosas, para colaborar en revistas, para chismear con Borges, para viajar, para escribir su valiosa obra.
- ¿Y no trabajaba?
- No trabajaba.

Me he bebido ya dos cervezas. Chelo se ha bebido dos Maui. Entre Yelidá y Leandro se han bebido cinco cervezas.
- ¿Has leído Una Muñeca Rusa?
- No me gustó.
- Pero a mí me gusta. Mucho.
- ¿Por qué?
- No sé.

Nos despedimos.

Después de darme una ducha, me pongo a leer. Abro Una Muñeca Rusa y termino de leer los cuentos que me faltan. El libro Una Muñeca Rusa - así como las Muñecas Rusas que tienen muñecas rusas dentro de muñecas rusas que tienen dentro muñecas rusas - está compuesto de cuentos dentro de cuentos. Alexei Kolejov le trajo una de esas muñecas a mi mamá. Tomo la muñeca y la abro. Saco todas las muñecas y las coloco alrededor del escritorio mientras reflexiono. El método de escritura de Bioy en algunos de sus libros funcionan de dicha manera. Bioy destapa un cuento y de ese cuento saca otro cuento y de ese otro cuento hasta el infinito. Al igual que la obra de Borges y la de un gran número de cuentistas, Bioy trata de escribir cuentos que tienden al infinito. Se pudiera escribir una teoría del cuento partiendo del principio de las Muñecas Rusas de Bioy. Pero no estoy de humor hoy.

Publicado en 1991, Muñeca Rusa es otro de los libros del Bioy maduro y que publicó bajo un contrato con Tusquet.

A continuación algunos de los pasajes que subrayé del libro:

Los muebles del departamento eran antiguos y sin duda hermosos, pero lo que llamó la atención de mi amigo fue una muñeca rusa.
- Un regalo de mi padre - refirió la señora -. Yo debía de ser muy chica o muy sonsa, porque mi padre creyó necesario aclarar: " Trae adentro muñecas iguales, de menor tamaño. Cuando una se rompe, quedan las otras".
Página 18

En la relación con una mujer rica, en cuanto el hombre se descuida, la mujer es el hombre. Una prueba de coraje varonil tal vez pueda restablecer las cosas
Página 28
Durante años dije que Jorge Davel era un galán de segunda, imitador de John Gilbert, otroo galán de segunda.
Página 69

"...Yo diría que es un verdadero machista, lo que en este país no es de una originalidad extraordinaria. Para no viajar con una mujer ¿el imbécil viaja solo?" " Sí, aunque él diría que no." " ¿Mentiroso además? Machista y mentiroso. Te participo que empiezo a cansarme de tu amigo." "Viaja con una muñeca inflable".
Página 101