sábado 24 de febrero de 2007

Pretty Mouth and Green my Eyes

De las Nine Stories de Salinger, Pretty Mouth and Green my Eyes es sin duda alguna el cuento que John Cassavetes debió haber adaptado para el cine. Releyendo el cuento hace un rato, me percaté de que tenía todos los elementos de una película de Cassavetes:
- Matrimonio a punto de estallar. - Sabios solterones.
- Teléfonos.
- Hombre posesivo.

- Hombre exitoso = malo en la cama.
- Mujer neurótica. - Infidelidad.
- Hombre desmoronándose. - Hombre fumando.
- Hombre bebiendo. - Hombre que llora de rodilla.
- Sexo no explícito. - Espacios cerrados.
- Ceniceros. - Cigarrillos.
- Evocaciones románticas. - Gente hipócrita.
- Mitómanos. - Bipolares.
- Imposibilidad de movimiento. - Imposibilidad de comunicación.


Pero sobre todo, tiene esos maravillosos diálogos de newyorkinos tan certeros, tan naturales y tan semejantes a los que Cassavetes llevó a la pantalla. Diálogos tan reales que pareciera que hubieran sido grabados por Salinger y no escritos ( me imagino a Salinger gritando esos diálogos mientras los escribía, revisándolos una y otra vez, hasta que lograba tener el tono adecuado).

Piénsese en una versión cinematográfica de Pretty Mouth and Green my Eyes, dirigida por John Cassavetes, con Gena Rowlands como Joanie, con John Marley como Lee y con Peter Falk como Arthur.

Sigue De Daumier-Smith's blue period.
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3 comentarios:

j. dijo...

Duración de la película: 15 minutos. :P

G dijo...

John Cassavetes aparece en la version cinematografica del cuento de Hemingway "The Killers". Y esta adaptacion me la imagino asi como "Faces", especialmente porque el final me recuerda un poco el final de este cuento.

Laura Yosiam dijo...

Degustando, degustando, me parece que bien podríamos darnos una hartura conversacional y caer de cabezas. ¿Te molesta si te agrego como enlace en la página www.cincodiletantes.blogspot.com? Sé de mucha gente que quisiera leerte. Mi email es yosiam1@yahoo.com para una respuesta. Te mandé la dirección a la que escribe todo el mundo, para no pecar de personal.