jueves, 5 de mayo de 2011

Llegó el fin del mundo a mi barrio

Llegó el fin del mundo a mi barrio

sin que a nadie le importara.

Mis padres tenían puesto CNN

esperando el boletín especial.


Los liquor stores y los cyber cafés

siguieron abiertos hasta tarde.

Nadie comprendía las señales.

Hasta la mujer que vio la silueta

de la virgen de la Altagracia

en el cristal delantero de su jeepeta

fue al car wash a lavarla.


Moteles y bingos estaban abarrotados.

Las evangélicas que con sus panfletos

habían anunciado tanto el fin

se fueron a la cama temprano.


No cortaron las líneas de teléfono.

Ni se llevaron el agua y la luz.

Nadie vio las estrellas que caían del cielo.

Para cuando el arcángel Miguel sonó la trompeta

el partido de los yankees

iba por el

octavo innnig.