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sábado 22 de marzo de 2008

Imagen Afable











Si hay algo que no soporto es a esos escritores, hay cientos, que se fotografían con sus perros o gatos para dar una imagen afable, cuando solamente la dan afectada y cursi.

Javier Marías. Tu Rostro Mañana: 3. Veneno y sombra y adiós. Página 67.

viernes 16 de noviembre de 2007

El hombrecito is Back

El hombrecito hablaba con la suavidad bondadosa de costumbre y un esbozo de sonrisa en su cara redonda, pronunciando con la perfección de un actor de radioteatro o un profesor de fonética. Trujillo lo escudriñó, tratando de desentrañar en su expresión, en la forma de su boca, en su ojitos evasivos, el menor indicio, alguna alusión.
Fiesta del Chivo. Mario Vargas Llosa. Página 296.

sábado 31 de marzo de 2007

García Márquez 3 - Vargas Llosa 1

García Márquez en 1976 después del fuetazo de Vargas Llosa

miércoles 21 de marzo de 2007

Ella Cantaba Boleros

He leído muchísimas veces Tres Tristes Tigres de Cabrera Infante. Tengo una edición de bolsillo que durante mi adolescencia llevaba por todos lados. Confieso que he leído más a Cabrera Infante que a Lezama Lima o a Alejo Carpentier. Pero sobre todo he leído los Tres Tristes Tigres y luego los libros de cine y de ensayos literarios. Y recientemente, Ella cantaba Boleros, que compré hace unas semanas. Cabrera Infante tiene sabrosura al escribir, y cuando uno entra en sus libros, es como si se entrara a una salsoteca o a un salón de baile y no se hiciera otra cosa más que bailar. Porque en los libros de Cabrera Infante se baila. Cabrera Infante es al Bolero y al Son lo que Jack Kerouac es al Blues y al Jazz.

Cabrera Infante escribe en el prólogo: Este libro debe su existencia a los consejos de dos escritores amigos. Uno de ellos, Mario Vargas Llosa, en fecha tan temprana, o tan lejana, como 1964, me aconsejó que publicara Ella cantaba boleros no como el hilo conductor que era de Tres tristes tigres, sino como una narración independiente. Han pasado exactamente treinta años para que yo hiciera caso: así soy de testarudo. El otro escritor amigo es Javier Marías, quien con su perspicacia de autor y, lo que es mejor, su autoridad como lector, me aconsejó, no bien apareció La Habana para un infante difunto, publicada en 1979: "El último capítulo es perfecto. Debieras publicarlo por separado." Y aquí están, juntos pero revueltos, los capítulos de Ella cantaba boleros (más, hay que decirlo, lo que iba a ser su final original y que por afán de simetría elininé de TTT: ese Metafinal que he publicado por separado sin ser una separata y cuyo subtítulo se debe y puede leer también como Meta final), y el largo lamento de amor que tiene por maestro a Ovidio y su Ars amatoria y por exergo, luego suprimido, ese verso que Shakespeare cita en Romeo Y Julieta: "Jove ríe ante el perjurio del amor". Las dos narraciones celebran a la noche y parecen citar, recitar el verso de Amores : O lente, lente currite noctis equi, que quiero traducir como:Corre lento, lento jinete de la noche.

Vamos por partes. Al texto que se refiere Javier Marías y que se extrae de La Habana para un infante difunto es el llamado La Amazona. Es un relato caliente caliente caliente. Se trata de un tipo casado que se enamora de una actriz que está buenísima, de las vicisitudes que pasan, las aventuras sexuales, la Habana de los cincuenta, eyaculaciones, tetas carbonizadas, moteles, envenamientos falsos, traición, deseo, máscaras, abortos, estudiantes de medicina fusilados, amores desaforados.

OJO. Buenos pasajes de sexo. Subrayé una frase que menciona el narrador en la página 51: Safari sexual. Lo he pensado y me parece que Safari Sexual puede funcionar perfectamente como titulo para una página web pornográfica caribeña o para titular una antología de cuentos eróticos caribeños escritos por turistas o de titulo para los próximos cuentos de Pedro Juan Gutiérrez.

En cuanto a las secuencias del mismo nombre del libro que aparecieron en Tres tristes tigres, en éste volumen se pueden leer en orden y de una manera concentrada. Buen consejo de Varguitas Llosa. Para quien no recuerda, Ella cantaba boleros estaba disperso a lo largo y ancho de Tres Tristes Tigres. Narrada por Códac, un fotógrafo del mundo de la farandula, que una noche se topa con la Estrella, una obesa cantante de bolero, que buscaba convertirse en la mejor cantante cubana y que tiene una voz potente. Tan potente que no necesita acompañamiento musical. Yo conocí a la Estrella cuando se llamaba Estrella Rodríguez y no era famosa y nadie pensaba que se iba a morir y ninguno de los que la conocían la iba a llorar si se moría, reza la primera oración del largo relato. Más adelante se lee: Era una mulata enorme, gorda gorda, de brazos como muslos y de muslos que parecían dos troncos sosteniendo el tanque de agua que era su cuerpo.




Buscando y buscando en internet, me he percatado de que Estrella Rodríguez en realidad existió y que incluso se tienen fotos (como se ve arriba) y grabaciones de ella. Se llamaba Fredesvinda García, conocida como La Freddy. Cabrera Infante se hizo amigo de Freddy en sus días de noctámbulo habanero y se inspiró en la cantante para crear el mítico personaje de la Estrella. En una de las muchas entrevistas que le hicieron en vida, dijo: Todo lo que yo cuento en Ella Cantaba Boleros es muy ficcionalizado. Hay elementos en el libro que son imaginarios, como aquello de que se negaba a cantar con orquestas. Eso no era así. Ella quería triunfar. Cantaba con cualquiera. Yo nunca pude establecer con certeza algunos detalles de su vida. O de su muerte.

El volumen de Ella cantaba boleros incluye un metafinal donde se describe el deceso de la Estrella en México, el envío del cuerpo a la Habana y la misteriosa y divertida situación que se presenta en alta mar.

jueves 8 de marzo de 2007

García Marquez 3 - Vargas LLosa 0


domingo 14 de enero de 2007

García Márquez 2 - Vargas Llosa 0

Por todas partes se ha expandido el rumor de que Gabriel García Marquez va a asistir al acto inagural de la feria del Libro de Santo Domingo de este año. Aparentemente, García Márquez va a venir junto al Presidente Colombiano y a la delegación de Colombia, país al que este año se encuentra dedicada la Feria del Libro. No obstante, según se rumora, García Márquez no va a decir ni pío. Va a estar callado todo el tiempo. No va a ofrecer ni conferencias ni charlas ni entrevistas ni coloquios ni encuentros con estudiantes de letras o con los intelectuales del palacio de la esquizofrenia. Inmediatamente se termine el acto inagural, estrechará unas cuantas manos y se va a tomar un avión de vuelta a casa.

Para la Feria del Libro de Sevilla, García Márquez cobró treinta mil euros por su presencia. Los rumores no comentan cuánto se le va a pagar por su asistencia en la Feria del Libro de Santo Domingo. Sin embargo, esa misteriosa actitud de García Márquez, me hace deducir que el García Márquez que será vitoreado y fotografiado no va a ser el autor de Cien años de Soledad, sino un doble. Piénsese un poco. Gabriel García Márquez tiene todo el dinero del mundo para hacerlo y le sirve de garantía para evitar agresiones de ex canditados presidenciales del Perú. Tan sólo tiene que buscar a alguien que se asemeje a él, prestarle una chacabana y mandarlo a todos los eventos literarios del planeta mientras él se queda en su casa leyendo y escribiendo.

Según me cuentan, García Márquez vino a la República Dominicana a principios de los ochenta o a finales de los setenta, al cumpleaños del profesor Juan Bosch. García Marquez vino en un jet privado a la medianoche y estuvo en Santo Domingo y en la Vega. En esa ocasión, no dio conferencias ni charlas ni lecturas, aunque cuentan que departió con el profesor Juan Bosch y los otros invitados, entre ellos, el poeta cubano Nicolas Guillén que estaba ya entrado en edad y que leyó un poema con su voz temblorosa. (Analicen lo anterior. Se trata de un doble.)

En cambio, Vargas Llosa no necesita dobles. Su presencia en Santo Domingo es constante, estimulante y rica. Vargas Llosa presentó su libro La Fiesta del Chivo a casa llena en el Hotel Jaragua y el evento fue trasmitido en vivo y directo por el canal cuatro. Vargas Llosa ha ofrecido declaraciones, asistió dos veces a ver su obra La Chunga interpretada por un grupo teatral joven en Casa de Teatro, a actos benéficos y a alfombras rojas. Además, un montón de fans lo abordaban cuando éste se encontraba en el Archivo de la Nación recopilando información para su Fiesta del Chivo, o cuando temprano en la mañana iba a hacer jogging al mirador. Vargas Llosa no arriba a Santo Domingo en jet privado sino en vuelos normales, supongo que en primera clase, junto a su hija o su mujer Patricia. Luis Llosa, su primo, lo recibe en el país. Este se ha afincado en la Romana y por lo que he leído, después de la poca acogida de su pobre versión cinematográfica de la Fiesta del Chivo, se encuentra filmando una telenovela con nada más y nada menos que José Luis Rodriguez "el Puma". A Luis Llosa se le ve todas las semanas en las fotos de sociales de los periódicos dominicanos. Lo vemos recibiendo premios. Lo vemos como jurado de certámenes. Lo vemos al lado de Andy García, de los toleteros de turno y de uno que otro político estafador. Lo vemos en torneos de golf y estrechándole la mano al presidente de la República.

La coyuntura de Luis Llosa en el país, puede hacer posible, que para éste año, Mario Vargas Llosa traiga para la sala Principal del Teatro Nacional la obra de teatro "La verdad de las Mentiras", en la que participa como actor y que actualmente se encuentra presentando en varios países de lationamérica.
Puede que incluso, Vargas Llosa y García Márquez, coincidan en el país. Lo que sin duda haría que García Márquez decida de una vez por todas mandar su doble o a un prototipo Gabo 2, diseñado especialmente por los japoneses que lo admiran mucho, para la Feria del Libro de Santo Domingo. Veamos qué pasa.

jueves 20 de julio de 2006

García Márquez 1 - Vargas Llosa 0

Anoche vi la nueva película del hijo de Gabriel García Márquez, Rodrigo García, titulada Nine Lives. Rodrigo García dirige y escribe la película, pero ponderemos la escritura sobre el cine, en este sentido, ya que esta película roza tan de cerca la cuentística y podríamos decir que se trata de nueve cuentos, nueve panorámicas, que sacan a relucir no el realismo mágico inventado y difundido por García Márquez, sino - believe it or not- la tradición minimalista de Raymond Carver.

Al contrario de muchos de los cineastas latinoamericanos, Rodrigo García empezó a trabajar en Hollywood desde jovencito y a ganarse el respeto de sus colegas a base de esfuerzo y sudor. Además de sus dos películas, Things you can tell by just looking at her y Ten Tiny Love Stories, ha colaborado en películas como Reality Bites (operador de cámara), 21 Grams, Lola, A Walk in the Clouds, Four Rooms, Gia, The Bird Cage, entre otras. Ha dirigido capítulos de las series Los Sopranos y Six feet Under, y formó parte del equipo que llevó al cine algunos de los cuentos de su padre.

En Nine Lives presenta magistralmente la vida de nueve mujeres que se entrecruzan entre sí. "Estamos conectados", dice un personaje, o quizá dos personajes o puede que más. Y cuando cada uno de ellos lo dice, uno asiente convencido con la cabeza y se siente conectado a ellos. Desde un supermercado a una cama de hospital, desde un cementerio a un motel y de ahí a una escena morbosa en una funeraria, los personajes de Rodrigo García entran y salen, como si se abrieran puertas y apareciera uno y luego otro. ¿Pero dije que no hay nada de Papá García Márquez? Podemos decir que en el último de los cuentos, donde nos enteramos a que se refiere el leit motiv del título de la película y que a mi juicio es el más hermoso, donde une sobre una mesa de disección a García Márquez con Raymond Carver, puede que haya un poquito de su papá y de un prólogo que éste escribió en su colección: 12 Cuentos Peregrinos, que si no recuerdo mal, trata de un cuento que nunca pudo terminar y que no voy a comentar aquí para no aguarle la fiesta a nadie. Pero ese alguito que digo, no tiene que ver con los aspectos técnicos de contar una historia. Se trata más bien de un guiño, de un saludo en clave que a los que nos dejamos seducir por ambos, hace que nos pongamos a cuatro patas y supliquemos por más. Al contrario de Luís Llosa y su fatal Fiesta del Chivo, nos hallamos ante un artista que encuentra su voz a pesar de haber crecido bajo la sombra de uno de los mejores contadores de historias de todos los tiempos.

Definitivamente: García Márquez 1 - Vargas Llosa 0.