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jueves 12 de junio de 2008

Para comprar el libro Postales


Comprar en línea en la librería de la universidad de Costa Rica

viernes 6 de junio de 2008

Presentación del Libro Postales en la Alianza Francesa de San José



POSTALES, BREVE GUIA DE UN TURISMO TRISTE

(A propósito de la puesta en circulación del libro Postales de Frank Báez)

Por Felipe Granados.


Recuerdo que de mi viaje por algunos países de la geografía latino americana, saqué muy pocas cosas en limpio. En mi haber cuento que la gente de las calles no se parece en nada a la de las Vallas publicitarias, esa gente que llamaríamos de éxito, esa gente que sonríe a la cámara muerta con una risa ídem, gente que me invita a comprar de todo, desde un carro hasta viagra, gente que parece no haber tenido nunca que esperar más de un minuto por un médico, gente bien.

Esa Gente que no soy yo.

Afuera en la acera, un piedrero, una señora de vida clandestina, un perro que duerme bajo el sol terrible del medio día salvadoreño, gente con menos dientes que los modelos de la tele, gente con un trabajo pobre o sin él, gente de autobús y seguridad social, gente como nosotros, soñando, en vano, que si sueñan fuerte el sueño se cumple.

¿Qué tienen estas postales que se alejan del color local?

¿Por qué no vemos fotos de chiquillos sonrientes alimentando a las palomas de la plaza?

¿Es que hay una sola postal aquí con atardecer de playa y pareja de la mano, en fatal cliché romántico de balada sesentera?

Ni una sola de las fotos muestra rostros felices, pienso en Anne Sexton muriendo en la atmósfera enrarecida de una cochera, pienso en la rubia que escribía sobre los espejos de los moteles, pienso en esa tía que despertó a su muerte en una tumba ajena, pienso en Frank Báez haciendo este inventario cargado de sentido.

Pienso en lo que significa el miedo.

Pienso que últimamente hasta me duele la alegría, o me da vergüenza sentirme feliz, cuando alguien sufre, llora, desespera y huye de todos los ojos, pero sobre todo de los míos. ¿Qué hago? ¿Escribir poemas desgarradores que no resuelven nada? ¿Qué hago, Frank? ¿Le recito al viento de mi barrio frases que no le dicen nada a nadie? ¿Hago la casa?, es decir, ¿hago el poema para que habite este fantasma que construimos juntos?

Bien dice un verso que todo aquello que no es útero es intemperie, Frank, yo lo aprendí mientras caminaba sobre la calle Guerrero en la noche ajena de Tijuana. Noche en que se extraña a una mujer con nombre y apellido.

Intemperie es todo lo que no arrulla.

Pero volviendo a tus postales, no está el tucán ni otras bestias ideales para la publicidad de nuestros paraísos del trópico, no está el artesano que cambia, a la inversa de hace cinco siglos, trozos de vidrio por euros, si esta la sicario alfabetizadora de la letra con sangre entra, sí está la mesera cubana tetona, sí está un vagón del metro y el tono amargo de las bolitas en las tómbolas de un bingo.

Hay libros que los lees y te invitan a hacer tu propia versión, hay libros que los abrís en cualquier página y te obligan a leerte para adentro.

Hay otros, como estas Postales, con los que solo se puede hacer un reverencial silencio, un silencio solidario, un silencio del que mira a un amigo llorar o morirse.

Postales que se envían desde la patria siempre triste del que está solo.

Felipe Granados

San José, Costa Rica.

Mayo - 2008

domingo 6 de abril de 2008

La Verdad, de Juan Bosch

Tengo una hipótesis sobre este cuento. Digamos que es una hipótesis conspirativa. Para quienes no recuerdan, La Verdad trata de la historia de Quique Blanco que sería algo así como el Jesse James dominicano. Sin embargo, más que de Quique Blanco es la historia escondida de un narrador que pudiera ser el mismo Juan Bosch. ¿Por qué no? Un Narrador relata los encuentros que tiene con Quique Blanco, prófugo de la justicia y asesino, quien se halla oculto en los montes del Cibao. Este narrador, uno de esos prohombres de Bosch con cierta educación y cierto nivel de preocupación social, quiere contar la verdad acerca de Quique Blanco, contraponiéndolo a las informaciones que salen en los periódicos y a los rumores de la gente. Así como en una vaquerada, Quique Blanco es un forajido que forzado por la desigualdad social y una que otra circunstancia, huye de la ley, baleando a uno que otro soldado. Su historia empieza cuando entra a la milicia y se ve envuelto en una riña con otro guardia y termina matándolo. Entonces se da a la huida, mata guardias, roba para comer y vivir. Se convierte en un forajido hasta que en uno de sus continuos tiroteos con la ley, una niña se interpone y termina muerta. Esto lo llena de sumo pesar, al extremo que se va deprimiendo y despreocupando de sus captores y de su suerte. Las veces que el narrador se topa con Quique Blanco, este le relata su vida y las causas por las que se convirtió en lo que es. A medida que uno lee el cuento, el narrador va humanizando la figura de Quique Blanco. Y lo logra. Al terminar de leer el relato, comprendemos mucho mejor los motivos que llevaron a Quique Blanco a ser cómo es y compadecemos la suerte que le ha tocado.

El narrador.

No llegamos a conocer el nombre del Narrador. ¿Qué sabemos? Que conoce a un tal don Aspasio Guzmán en La Capital, acaudalado terrateniente del Cibao. El narrador le propone medirle las propiedades; al parecer es agrimensor. Don Aspacio Guzmán dice que está de acuerdo, mas esa noche se emborracha y el Narrador le pierde el rastro. Así que se dirige al Cibao a buscarlo, va a Moca y de ahí a Villa Trina. De noche, buscándolo entre las lomas, el Narrador se topa con Quique Blanco, pero este no lo reconoce y conversa un rato con el forajido. Luego se despiden. Al otro día, el narrador escucha los rumores en el pueblo sobre las peripecias y los crímenes de Quique Blanco. Y tres días después, al cerrar el negocio con don Aspacio, vaga de nuevo por los alrededores y se topa de nuevo con Quique Blanco. Vuelven a conversar y Quique Blanco le hace las confesiones referidas arriba. Se despiden y dos días después, el Narrador se entera de la muerte de Quique Blanco. En el penúltimo párrafo del cuento se lee: Dos días después, de vuelta en la Capital, me encontré con la noticia de que un muchacho de Moca había sorprendido a Quique Blanco durmiendo y le había destrozado la cabeza de un tiro con el revólver del propio muerto. Más tarde supe que habían paseado el cadáver por todos los pueblos del Cibao, para que la gente no creyera que seguía vivo.

El narrador como Asesino

La cuestión es que no está claro quien lo mata. Se habla de un jipato de Moca o de un vengador. De alguien que lo mató y que no quiere dar la cara. Se trata de un asesino sin rostro. Es en este punto que empiezo con mi hipótesis. Donde hay un asesino sin rostro, todo el mundo puede ser culpable. Puede ser incluso el narrador del cuento. Por supuesto, esto no se menciona en ninguna parte. Pero el Narrador tiene todas las posibilidades. Es decir, este llega a intimar con Quique Blanco e incluso hay un pasaje revelador que saca a la luz algo relacionado luego con el asesinato: Iba a decirle adiós ya, pero él me atajó y buscó algo en el macuto. Sacó un hierro brillante y estuvo acariciándolo. Me lo tendió.

- Llévese eso. Yo no lo he usao todavía – dijo.

- No, Quique; quédese con él,

Entonces alzó la cabeza e inició una sonrisa. Se quedó con el brazo encogido, el revolver en la diestra. Tenía aspecto de niño.

- Vea – aseguró lentamente -: no sabe lo que le agradezco esa delicadeza, amigo. Este lo tenía yo pa mí.

De golpe se puso en pie, volvió a meter el arma en el macuto y me tendió la mano.

¿Es posible que el Narrador se haya aproximado a Quique Blanco mientras este dormía y le disparara con su propio revólver? Puede que llegue a esta conclusión, pensando en el cuento de Borges La Forma de la Espada, donde se habla de una traición que es revelada en la última oración del cuento. Ahora bien, ¿por qué haría esto? No existe una razón para esto. Aunque no ocurre lo mismo con el cuento de Borges, en La Verdad la ausencia del asesino y la extraña construcción del cuento llevan a pensar que el cuento no termina donde presuntamente termina. Hay algo que va más allá. Un mensaje en código secreto.

Leamos los dos primeros párrafos: Nadie se explica por qué el matador de Quique Blanco ha rechazado las proposiciones que se le han hecho; ; por qué se niega a que lo retraten. Un periodista dijo que era muy humilde; y se cuenta que se avergonzó cuando quisieron hacerle un regalo digno de su hazaña. Ayer oí contar otra vez la historia. Refiere que el muchacho- un jipato de las vueltas de Moca- aprovechó un corto sueño de Quique, le arrebató el revólver y le destrozó la cabeza. Hay quien asegura que entre las víctimas de Quique figuró el padre de su matador, que éste sólo quiso vengarse y que por eso rechaza la notoriedad que le ha dado el suceso.

Yo aseguro que no hay tal cosa. La verdad, la absoluta verdad de los hechos la tiene una sola persona. Soy yo. Ahora la voy a hacer pública, y desafío a que alguien pretenda desmentirme.

Ahora comparemos el segundo párrafo con el último del cuento que reza:

Vivo, estuvieron persiguiéndolo con rabiosa saña; muerto, se regodean sobre sus restos y mienten descaradamente. Pero yo sé la verdad, la única verdad de esta vida empujada al crimen; la única verdad de esa muerte realizada con heroica frialdad. Es esa que he dicho. Desafío al más osado a que me contradiga.

Todo esto nos da a entender que no importa tanto quien mató a Quique Blanco. Ya su muerte es inminente. El verdadero protagonista del cuento es el Narrador sin nombre y Quique Blanco pasa a segundo plano. Si se observa atentamente, comprendemos que el cuento ha sido estructurado de manera que funcione como una denuncia o una crítica social a gran escala. Mas bien diría, que como una toma de consciencia. Tal como se observa en el personaje de El Narrador que después del encuentro con el asesino vilipendiado por todo el Cibao, reflexiona sobre la injusticia y el abuso de poder trujillista contra el campesinado. ¿Podemos pensar en dicho Narrador como en Juan Bosch? ¿Cómo el joven Bosch indignado ante el sistema y el abuso de los terratenientes? ¿Cómo el Bosch alumno de Hostos con ganas de transformar su entorno?

Si en algún momento El Narrador se presenta como un individualista, un interesado, un utilitarista, alcanzando a decir cosas como esta: Creo que soy cobarde, porque de otro modo hubiera reaccionado inmediatamente contra aquella asesina tranquilidad. Quizá lo hubiera hecho; pero necesitaba del hombre; de repente se llena de valor y llega a conclusiones como estas: Ahora la voy a hacer pública, y desafío a que alguien pretenda desmentirme; y esta: Desafío al más osado a que me contradiga.

Es como si el cuento tratara en sí de la redención. Al leerlo y terminarlo, uno termina llevándose las manos a la cabeza y exclamando: ¡este país de la mierda nunca va a cambiar!.

martes 25 de marzo de 2008

Dos pesos de Agua, de Juan Bosch

Si me ponen la encomienda de leerle un cuento a un auditorio en Japón, tomaría Dos Pesos de Agua y lo leería como si yo fuera el autor. Esto es muy descarado de mi parte. Lo admito. Ahora bien, da a entender que este cuento publicado por Juan Bosch en 1941 es infalibe.

No voy a abundar mucho al respecto porque me van a pasar a buscar para ir a una fiesta. Mentira. No voy a ninguna fiesta. No me invitaron. Aprovecho entonces para hacer un comentario sobre el cuento. Primero, señalar la manera cómo el cuento de repente, de una historia llana y descriptiva de una sequía, una historia que incluso pudiera quedarse ahí y conventirse en una fiel estampa de las condiciones rurales, no sólo del país, si no de toda Latinoamerica, se torna en una historia maravillosa, en un relato de algo que la crítica clasificaría años después de que este cuento fuera escrito y publicado, como realismo mágico. Me refiero a esta parte: Remigia esperaba. Recogía escasas gotas de agua. Sabía que había que empezar de nuevo, porque ya casi nada quedaba en la higuera, y el conuco estaba pelado como un camino real. Polvo y sol; sol y polvo. La maldición de Dios, por la maldad de los hombres, se había realizado allí; pero la maldición de Dios no podía acabar con la fe de Remigia. Si uno lo piensa, el cuento puedo terminar ahí y se trataría de un final magistral. Sin embargo, hay una vuelta de tuerca, Bosch tiene una ficha y puede romper, los muchachos esperan, el colmado está alerta, Bosch saca la ficha y hace capicúa y la ficha al tocar la mesa suena pac. El del lado no va. El otro tampoco. Ni el otro. Bosch va de nuevo y tira lo siguiente: En su rincón del Purgatorio, las ánimas, metidas de cintura abajo entre las llamas voraces, repasaban cuentas. Vivían consumidas por el fuego, purificándose; y, como burla sangrienta, tenían potestad para desatar la lluvia y llevar el agua a la tierra.

Después de esto, viene el agua. Y qué agua. Si lo comparamos con el cuento ese de Rulfo y con otros más, definitivamente es en el de Juan Bosch donde cae más agua. De la literatura, incluso le gana a García Márquez en Cien años de Soledad, porque mientras en Macondo llueve 4 años, 11 meses y dos días en Paso Hondo llueve indefinidamente.
-¡Todavía falta; todavía falta! ¡Son dos pesos, dos pesos de agua! ¡Son dos pesos de agua!

Tan es así, que hace unos meses, durante y después de la tormenta Noel, se mencionó Dos pesos de agua, como símil de lo que acontecía. En otros países, eso lo hubieran comparado con el relato bíblico de Noé y su arca. Pero nosotros ya tenemos nuestra propia mitología al respecto. En fin, era como si la realidad hubiera copiado a la ficción.



Bajo el agua tomó Remigia el camino de Las Cruces para comprar comida. Salió de mañana y retornó a media noche. Los ríos, los caños de agua y hasta las lagunas se adueñaban del mundo, borraban los caminos, se metían lentamente entre los conucos.




-La seca no mata, pero el agua ahoga, doña. Todo eso -y señaló lo que él había dejado a la puerta- ta anegado. Como tres horas tuve esta mañana sin salir de un agua que me le daba en la barriga al mulo.



El agua sucia entró por los quicios y empezó a esparcirse en el suelo. Bravo era el viento en la distancia, y a ratos parecía arrancar árboles. Remigia abrió la puerta. Un relámpago lejano alumbró el sitio de Paso Hondo. ¡Agua y agua! Agua aquí, allá, más lejos, entre los troncos escasos, en los lugares pelados. Debía descender de las lomas y en el camino real se formaba un río torrentoso.



jueves 20 de marzo de 2008

La Mujer, de Juan Bosch

¿Qué habrá sentido Juan Bosch al terminar de escribir La Mujer? Recuerdo que John Cheever al terminar de escribir uno de sus cuentos más memorables salió corriendo de la habitación con las páginas, en busca de alguna persona a quien pudiera leérselas. Pienso que Juan Bosch al terminar de escribir el cuento, debió de haber sentido lo mismo.

Por supuesto, esto no significa mucho. Sin embargo, implica una suerte de magia en la que está envuelta el cuento. Porque La Mujer da la sensación de ser uno de esos cuentos que se escriben en estado de trance. Como si la historia estuviera flotando en el aire, buscando entre todos los escritores posibles hasta elegir al indicado. Se trata de uno de esos cuentos únicos, de esos rompecabezas en que las palabras son como piezas colocadas en sus puestos que tan pronto las arrancan o las remueven, el rompecabezas o cuento parece falseado o ultrajado. Por eso resulta tan difícil escribir un cuento así; tan sólo hay que pensar en lo corto que se quedó el escritor José Luís González con su homenaje al cuento de Juan Bosch titulado La Mujer.

La Mujer fue redactada en 1932, cuando Juan Bosch contaba con apenas 23 años. Es uno de los primeros cuentos que Juan Bosch publica en la Revista Bahoruco, pero no de los primeros que escribe, ya que su labor de cuentista empieza prácticamente a los nueve o diez años y comprende un gran número de cuentos que fueron destruidos en un fuego que consumió la biblioteca del escritor Federico García Godoy, mentor del primero. A medida que este va publicando sus cuentos, muchos lectores e intelectuales de la época llegan a la infame conclusión de que Juan Bosch es el pseudónimo de uno de los ilustres escritores de turno. Nadie cree que un muchacho tan joven puede escribir semejantes cuentos, lo que no es raro en una sociedad donde históricamente los escritores y los intelectuales tienden a agruparse en mafias y dedicarse al ajuste de cuentas.

Sin embargo, poco a poco la crítica y los lectores se rinden ante sus prodigiosas historias. A propósito de la aparición de La Mujer, la revista Carteles de Cuba, publica lo siguiente: La Mujer, un cuento de Juan Bosch, el primer cuentista dominicano del momento. Domina el género y tiene la rara virtud de narrar con una sencillez que da relieve al tema. La Mujer es una tragedia rural dominicana.

Vamos al cuento. Al parecer, la ubicación de este fue inspirado en la construcción de carreteras que se realizaban por primera vez en ciertos lugares del país. Esto es una hipótesis. Sin embargo, ayuda para comprender la referencia a La carretera muerta, sobre todo al compararla con el resto del paisaje rural abocado a convertirse tarde o temprano en un paisaje urbano. O la relación carretera - mujer. O la lectura del cuento como una fabula moral a la manera de No Country for Old men de Cormac Mc´Carthy y algunos cuentos de Rulfo.

A mi juicio, La Mujer se desarrolla en el sur dominicano, en una de las regiones que por largos años ha sido la más árida y la más pobre del país. ¿En Azua? ¿En Pedernales? El narrador no menciona el lugar en que estamos, y esto, de alguna manera, lleva a pensar que pudiéramos estar en todas partes y al mismo tiempo en ninguna parte. Pensemos en pasajes como este: A los lados hay arbustos espinosos. Muchas veces la vista se enferma de tanta amplitud. Pero las planicies están peladas. Pajonales, a distancia. Tal vez a veces rapaces coronen cactos. Y los cactos están allá, más lejos, embutidos en el acero blanco.

El cuento está dividido en tres secuencias.

En la primera, los seis primeros párrafos describen nítidamente la carretera. En un punto de la narración la descripción del paisaje pertenece a la mirada de Quico quien va avanzando a pie por la carretera, empero, al mismo tiempo el narrador omnisciente nos va dando a entender más. Se lee: La casa estaba allí cerca, pero no podía verse. O: La mujer se veía, primero, como un punto negro, después, como una piedra que hubieran dejado sobre la momia larga. Más adelante: A medida que avanzaba crecía aquello que parecía una piedra tirada en medio de la gran carretera muerta. Crecía, y Quico se dijo: Un becerro, sin duda, estropeado por un auto. Y en el último párrafo de la primera secuencia: Más cerca ya, Quico vio que era persona. Oyó distintamente los gritos del niño. De un principio, nosotros sabemos que se trata de una mujer, pero al mismo tiempo conocemos la perspectiva de Quico y lo que este está mirando y enfrentando.

La segunda secuencia describe las razones de por qué la mujer se encuentra tirada en medio de la carretera y el niño a su lado gritando.

La tercera secuencia, es donde convergen todos los personajes y se logra la resolución que le da una vuelta de tuerca a todo el cuento.

No tiene sentido contar más. Al leer por primera vez este cuento, uno se sorprende. Cada nueva lectura, sigue sorprendiendo.

lunes 25 de febrero de 2008

Amor Perdurable de Ian McEwan

El palacio era el de Buckingham, y el rey, Jorge V; la mujer delante del palacio era francesa, y la época, poco después de la Primera Guerra Mundial. Había viajado a Inglaterra en varias ocasiones con la sola intención de apostarse ante las verjas del palacio con la esperanza de vislumbrar al rey, de quien estaba enamorada. Nunca se había encontrado con él, y jamás lo haría, pero a él iban todos sus pensamientos...
Aquella mujer estaba convencida de que toda la sociedad londinense comentaba sus amores con el rey, que estaba muy afectado. Cuando en una de sus visitas no encontró alojamiento en ningún hotel, creyó que el rey había utilizado su influencia para impedir su estancia en Londres. La única certeza que tenía era que el rey la amaba. Ella lo quería a su vez, pero estaba amargadamente resentida con él. El la rechazaba, pero no dejaba de darle esperanzas. Le enviaba señales que ella sola sabía interpretar, dándole a entender que por muy inconveniente , por violento e inadecuado que fuese, la amaba y siempre la querría. Se servía de las cortinas de las ventanas del Palacio de Buckingham para comunicarse con ella. La mujer vivía en la lóbrega cárcel de aquella vana ilusión. El psiquiatra francés que la trató definió su triste y agrio amor como un síndrome, dando su propio nombre a aquella pasión morbosa. De Clérambault.

Páginas 155 y 156. Ian McEwan. Amor Perdurable.

martes 12 de febrero de 2008

La vida privada de los árboles de Alejandro Zambra


A raíz de aquella broma incómoda, Julián no volvió a leer novelas de Paul Auster. En más de una ocasión, incluso, desaconsejó su lectura, argumentando que, salvo por algunas páginas de La Invención de la soledad, Auster era nada más que un Borges pasado por agua.

Página 37. La vida Privada de los árboles de Alejandro Zambra.

Nota. Luego de leer la novela, en ese mismo tenor, podría decir que Alejandro Zambra no es más que un Paul Auster pasado por agua.

miércoles 6 de febrero de 2008

American Pastoral de Philip Roth (2)



En internet leo que American Pastoral se considera la mejor novela de Philip Roth. En la portada de la novela se lee una nota de Kakutani que dice que es una de sus más poderosas novelas. Ya que yo he leído tan sólo cinco libros suyos, de los más de treinta que ha escrito, no pontifico, al igual que un escritor dominicano en el Palacio de la Esquizofrenia, diciendo que tal libro es su mejor obra, sosteniendo el libro orgullosamente como si este pudiera detener balas. Eso sí, puedo decir cuál me ha gustado más. Bueno, las que más me han gustado han sido La Mancha Humana y American Pastoral. De estas dos, me quedo con la primera, pero la verdad American Pastoral, le pisa los talones y de tanto en tanto le da un empujón y le pasa. En ambas, Philip Roth habla sobre la caída. No de la caída desde un paracaídas, sino una caída tan fuerte como la de esos oficinistas que se cayeron desde los últimos pisos de las Torres Gemelas cuando los aviones chocaron contra estas.

Si entre estas dos novelas, colocamos Me Casé con un Comunista, tenemos la trilogía sobre la caída del imperio norteamericano, como si con esta trilogía se encontrara clausurado un ciclo histórico y estas novelas pudieran explicar las sinrazones de los Estados Unidos a otra civilización, si en el 2000 hubiera llegado realmente el fin del mundo. Una novela sobre la desilución norteamericana en que las ideas del progreso y la utopía se desconceptualizan. En estas novelas Philip Roth utiliza su alterego Nathan Zuckerman quien narra la tumultuosa vida de tres personajes, tres conocidos suyos que se toparon con él en algún momento de su vida. En Me Casé con un Comunista tenemos a Ira Ringold acusado de comunista y enemigo de estado durante el
Marcarthismo, en La Macha Humana tenemos al profesor acusado de racismo Coleman Silk y en American Pastoral tenemos a Swede Levov. ¿Qué pasa con Swede Levov? Swede Levov pertenece a la tercera generación de inmigrantes judíos rusos que llegaron a los Estados Unidos en busca de su sueño americano. Gente que llegaron al imperio a trabajar, a trabajar quince horas al día. Así como trabajan los dominicanos y los mexicanos ahora. Así como trabajan los haitianos aquí. Rompiéndose la espalda día y noche, con el único consuelo de que su descendencia pueda insertarse en el sistema para obtener mejores empleos y una calidad de vida respetable.

Gracias a su abuelo y su padre, al tesón de estos dos hombres y al propio tesón de Swede Levov, llegan a levantar unas exitosas fábricas de guantes. Swede Levov lo tiene todo, ingenio, una figura excelsa, más de seis pies de estatura, atlético y rubio, uno de esos judíos que la Gestapo no se hubiera osado a preguntarle por sus documentos en la Europa nazi. Se casa con una beldad, descendiente de irlandeses, quien además de su sangre irlandesa y católica, fue ex Miss New Jersey. Tienen una hija y se compran una casa de ocho habitaciones en las afueras de Newark y tienen vacas y hasta un toro ultra simpático. ¿American way of life?
¿Un sueño idílico? ¿Una pastoral? Sí, sí. Sin embargo, a medida que vamos acercándonos a la otra orilla del libro contemplamos la manera en que toda esta pastoral se va derrumbando descabelladamente. Así como las Torres Gemelas.

Un derrumbe que incluye choques culturales, terroristas, que incluye infidelidades, traiciones, horrores, desesperación, jainismo, que incluye de todo.

Recordando la trilogía de poemas de John Milton, la novela está dividida en tres partes: Paradise Remember, The Fall y Paradise Lost. La primera se refiere a la memoria y a los recuerdos de Nathan Zuckerman sobre la niñez de Swede Levov y de la manera en que este emprende su proyecto de escritura. La segunda es la destrucción del paraíso en que habitaba Swede Levov y que Nathan había reconstruido con sus recuerdos. La última está basada, sobre todo, en un terrible día de verano de los setenta, en que se desató el escándalo del Watergate y se proyectaba en los cines Deep Throat.

En los estantes, me esperan otras novelas de Philip Roth, observándome como extraños animales dispuestos a devorarme y que los devore. De esa lucha se trata la literatura. Que importa que a Philip Roth se le acuse de misógino, que se recluya en un bosque, que sea enemigo de Woody Allen, etcétera, etcétera. La lucha es entre uno y los libros. Y gracias a Dios, falta tanto combate.

viernes 1 de febrero de 2008

American Pastoral de Philip Roth (1)

But in Florida she had her firts close brush with the FBI. There was a park in Miami full of Dominican refugees. It was a good place to practice Spanish and soon she found herself teaching the boys there how to speak English. Affectionately they called her La Farfulla, the stuttererm which did not prevent them from mischievously stuttering when they repeated the English words she taught them. In Spanish, her own speech was flawless. Another reason to flee to the arms of the world revolution.

Página 260. American Pastoral.

Nota.
En vez de la Farfulla, los dominicanos la hubieran llamado la Gaga.

miércoles 23 de enero de 2008

No one belongs here more than you de Miranda July


Si Hillary Clinton consigue que Miranda July le escriba sus discursos de campaña, ¿ganaría esta las primarias? ¿ganaría luego las elecciones presidenciales? Claro que sí. En los Estados Unidos hay millones de Miranda July wannabe's viviendo en trailers y en lofts sin muebles sin nada mejor que hacer que pintarse las uñas de los pies de colores diferentes.

De Miranda July sé que Rick Moody la incentivó y le dio buenos consejos de escritura cuando era mucho más joven. Aparece en un video en cámara lenta de Blonde Redhead. También recuerdo su película que vi dos veces en el cine y de la que Giselle compró el DVD y que he vuelto a ver tres veces más. Creo que la vi una vez en la TV.

El libro salió el año pasado. Le escribí a Paul que fuera a la puesta en circulación, este llamó para reservar y le informaron que todos los tickets estaban vendidos, pero Paul fue de todas formas y se quedó afuera en la lluvia esperando frente al establecimiento. Pegó la oreja a la puerta de acceso sin oir nada. Así que se fue. El libro lo presentó David Byrne. Este dice en la contraportada del libro que Miranda July es a veces seductora, a veces erótica, y también, un poquito rara.

Ahora los cuentos que más me gustaron.
- The Shared Patio. Este va de un coreano epiléptico y un misterioso romance.
- The Swim Team. Acerca de cómo uno puede practicar natación sin piscina.
- Majesty. Una hermana que llama a su otra hermana por teléfono para que esta se masturbe mientras le cuenta cosas.
- The boy from Lam Kien. ¿Pedofilia?
- The Sister. Un tipo que cae en la treta de un homosexual mitómano.
- Something that needs Nothing. Dos lesbianas adolescentes viajan a Portland para acostarse con una vieja que les da dinero. Una trabaja en una tienda llamada Mr. Peeps Adult Video Store and More, donde los hombres pagan veinte dólares para verla encuera en una caseta y jugando con dildos y grasa. Algo así como el video de Madonna aquel de los ochenta. Un tipo la empieza a acosar a la salida hasta que ella decide renunciar.

Etcétera.

Miranda July hace sentir al lector como si estuviera dentro de una lavadora.

Hasta hay veces que protagonizamos cuentos de Miranda July.
Esta semana me pasó tres veces. La primera, cuando cenando en el Wendy's, conversábamos sobre el blog de un tipo que le toma fotos a mujeres enyesadas y que sueña con encontrarse con una mujer con un yeso rosado e invitarla a salir. La segunda en que bajaba sudado las escaleras del gimnasio y me le pegué de maldad a una muchacha con maquillaje que subía hablando por celular y que pegó un grito al dejarla toda mojada y pegajoza. La tercera cuando le regalé de cumpleaños a Miguel, The Da Vinci Load, una excelente película porno.

lunes 14 de enero de 2008

La mancha Humana de Philip Roth

Quiero tener una lista con los personajes más neuróticos de la literatura. Me refiero a esos seres despreciables que aparecen en las novelas y le hacen la vida imposible a todo el mundo incluido al lector.

He apuntado a algunos de estos.


Anoche, al finalizar, La Mancha Humana de Philip Roth, pensaba en esto. En el renglón femenino, una de las neuróticas más insoportables de la literatura norteamericana es Delphin
e Roux.

Recuerdo que Giselle se pasó tres días de malhumor porque estaba leyendo los pasajes de la novela donde aparece con sus faldas escocesas y su prepotencia, Delphine Roux.

Es una académica francesa de veinte y nueve años, que dirige el departamento de Filosofía y Letras de la universidad de Athena. Desde un principio, se convierte en el némesis del profesor Coleman Silk. Lo ataca de frente y de espalda. Lo caza por todas partes, enviándole pasquines acusatorios y correos electrónicos donde lo difama, incluso después que este muere.

Y esto, porque le es imposible alcanzarlo. Lo que significa que se enamora de él. Cuando Coleman Silk empieza a salir con una mujer de limpieza analfabeta, Delphine Roux estalla como una olla de presión y comienza a acosarlo.

A través de pasajes analíticos como una tomografía en que observamos el cerebro de Delphine Roux, percatándonos de que se trata más bien de un globo que en vez de llenarse de aire se va llenando de referencias y de ideas. Se trata de una de estas mujeres que se enfrasca en una competencia intelectual en busca de la aceptación de cualquier figura partenal que ella va creando donde quiera que se encuentre.

Una mujer que quiere que todo el mundo se ponga a sus pies como se ponen los mulsumanes cuando oran en La Meca.

Hmm, sus padres decían que se asemejaba a la actriz Leslie Caron. O sea, esta.



En la página 221, Philip Roth escribe sobre la generación que Delphine Roux proviene:
Esos jóvenes con una magnífica preparación, con una gran coherencia intelectual, muy listos e inmaduros, dotados de la educación francesa más esnob y preparándose a fondo para que los envidien durante toda su vida, frecuentan cada sábado por la noche el barato restaurante vietnamita de la rue Saint Jacques y hablan de cosas importantes, jamás mencionan trivialidades ni se dedican al palique, sino que se ciñen a las ideas, la política, la filosofía. Incluso en su tiempo libre, cuando están solos, únicamente piensan en la recepción que tuvo Hegel en la vida intelectual francesa del siglo XX. Lo único importante en la vida es el pensamiento.

Más adelante, comparándola con los universitarios norteamericanos, escribe:
Cuando ella tenía su edad, había visto todas las películas de Kurosawa, de Tarkovsky, de Fellini, de Antonioni, de Fassbinder, de Wertmuler, de Satyajut Ray, de René Clair, de Wim Wenders, de Truffaut, de Godard, de Chabrol, de Resnais, de Rohmer, de Renoir, mientras que lo único que todos los chicos americanos han visto es La guerra de las galaxias.

En la página 308 escribe:
Ah, cómo rezó ella, cuando llegó a Athena cinco años atrás , para conocer a un hombre maravilloso que proyectara su poder, pero fue en vano, pues el grueso del profesorado masculino más joven está formado por esos tipos caseros, emasculados, nada estimulantes en el aspecto intelectual, pedestres, los maridos aduladores de Sara Lee, a los que ella ha clasificado para sus corresponsales en París como Los Pañales.

Lo interesante de Delphine Roux es que me parece con creces el personaje más vivo de la novela. Por supuesto, esto es lo que más me atemoriza de la novela. Incluso más que Les Farley quien es el otro psicopata. Terrible encontrarse con una Delphine Roux en la vida.

lunes 7 de enero de 2008

Graham Greene habla de Papa Doc

¿Es posible que yo perturbase sus sueños como él perturbó los míos? Al cabo de cinco largos años, después de mi visita, su ministro de Asuntos Exteriores publicó un primoroso y elegante folleto sobre mi caso, ilustrado e impreso en papel satinado. Su gestación había requerido mucha investigación, con abundantes citas tomadas de las introducciones que escribí para una edición francesa de mis libros. Impreso en francés y en inglés, con el título de Graham Greene Démasqueé Finally Exposed, incluía un esbozo de mi carrera harto intencionado. Aquel lujoso folleto se distribuyó en los medios periodísticos a través de las Embajadas de Haití en Europa. Pero la distribución se interrumpió de repente, cuando el presidente descubrió que el resultado no era el deseado. "Mentiroso... crétin... soplón...desequilibrado, sádico, pervertido... un ignaro total... mentiroso por puro placer... baldón para la altiva y noble Inglaterra... espía... drogadicto... torturador" (El último epíteto siempre me ha dejado algo perplejo.)

Me enorgullece haber tenido amigos haitianos que pelearon valerosamente en las montañas contra el doctor Duvalier, pero el escritor no es tan inerme como él mismo suele creer. Y la pluma, como una bala de plata, puede hacer brotar sangre.

Página 277. Vías de Escape. Graham Greene

sábado 5 de enero de 2008

Los Comediantes de Graham Greene

Tenía mucho tiempo escuchando a la gente hablar de este libro. Me gusta Graham Greene. He leído gran parte de su obra. Es raro que no haya leído anteriormente esta novela.

Darío Tejada quien hace unos años vivía en Petionville mencionaba a cada rato el hotel Oloffson (hotel al que se refiere en Los Comediantes Graham Greene, pero denominándolo Trianon). En internet, buscando sobre el hotel, encuentro que un gringo durmió en la habitación de Mick Jagger y relata que a Mick Jagger le habían dado una habitación arriba que estaba llena de mosquitos por lo que al rato este bajó a recepción y gritó yo soy Mick Jagger y necesito otra habitación y le buscaron la habitación que ahora se llama: La suite de Mick Jagger. Mi papá se ha hospedado dos veces en el hotel Oloffson y me dice que hay una placa donde se lee que ahí se hospedó Graham Greene y lo relativo a la escritura de su novela. En cuanto a esta, mi papá la tenía, pero se la había prestado a alguien en los ochenta y ese alguien todavía no la ha devuelto. Por lo que tuve que pedir una copia a través de Amazon. Elegí una edición de los setenta, de tapas duras y en buenas condiciones. Después de varias semanas, escribieron de vuelta, explicando que se habían agotado las copias y que avisaban tan pronto las tuvieran.

Hace una semana, caminando con Giselle por el barrio Chino, distinguimos una librería. ¿Librería Hermanos Solano? No recuerdo bien. La cuestión es que entramos y comenzamos a revisar los libros amontonados en una mesa. Debajo de una copia de Los Diez días que conmovieron al mundo de John Reed se hallaba la novela en una colorida edición de la Editorial Sudamericana.

La tomé y leí la primera oración. Una oración larga. Me interesó por la referencia a la carretera Internacional. Seguí leyendo la segunda oración, la tercera oración donde hay una referencia a Monte Cristi, y entonces me detuve, la llevé a la caja y la pagué.
Ciento cincuenta pesos.

Los Comediantes está ambientada en el Haiti de los sesenta, durante la dictadura de Duvalier aka Papa Doc aka Baron de Samedi. O sea, el momento en que Duvalier es ex comulgado de la iglesia y tanto las embajadas de los Estados Unidos como la de Inglaterra son expulsadas de Haití. O sea, cuando los terribles Tonton Macoute pululaban por las calles y si uno de estos te cortaba la cabeza con una machete en la calle y mandaba a los transeuntes a jugar futbol con ella, estos sencillamente lo hacían.


La novela empieza en un barco que se dirige de Nueva York a Port Au Prince. Ojo, préstenle atención a los personajes, en las novelas de Graham Greene cada personaje tiene una función específica en la trama. Comienza lenta, aunque desde que desembarcan se va poniendo mejor. El protagonista es Brown, un típico alterego de Graham Greene, que es propietario del hotel Trianon que heredó de su madre. Después de una ausencia, vuelve a Haití a recuperar su hotel y encontrarse con su amante: una alemana que tiene un hijo con un complejo de Edipo
no resuelto y un marido diplomático. Se citan en un carro, debajo de la estatua de Colón en Port Au Prince, donde tienen relaciones sexuales y discuten. Luego atiende el hotel, habla con el tullido mayordomo y encuentra un cadáver en la piscina. Luego están los gringos vegetarianos, un paseo por Duvalierville, un funeral detenido por los Tonton Macoute en que el ataúd está lleno de ladrillos, hay una ceremonia vudú y unos guerrilleros farsantes que nunca han agarrado un arma en sus vidas, zombís que nunca aparecen, búrdeles y un final de antología de este lado de la frontera, o sea, la República Dominicana.

En la página 127 escribe:
Busqué las noticias del periódico. El ministro de Educación anunciaba un plan quinquenal para erradicar el analfabetismo en el norte. (¿Por qué en el norte, exactamente? ). No se daban detalles. Quizás contaba con un oportuno huracán. En 1951, el huracán Hazel había eliminado buena parte del analfabetismo en el interior... Nunca se
supo el número de muertos.

En la página 159, una descripción de los Tonton Macoute.
Era evidente el motivo por el cual esos hombres usaban gafas negras, eran humanos, pero no debían mostrar miedo: podía ser el fin del terror en los demás.

Entre la página 220 y 221, se come
nta que en el poema Un voyage à Cythère Baudelaire habla de Haití, país de donde procedía Jeanne Duval, su amante. Las dos primeras estrofas de dicho poema suenan así:

Mon coeur, comme un oiseau, voltigeait tout joyeux

Et planait librement à l'entour des cordages ;
Le navire roulait sous un ciel sans nuages,
Comme un ange enivré d'un soleil radie
ux.

Quelle est cette île triste et noire ?
- C'est Cythère,
Nous dit-on, un pays fameux dans les chansons,
Eldorado banal de tous les vieux garçons.
Regardez, après tout, c'est une pauvre terre.


En la página 293 dice de Trujillo:
Trujillo asesinó a veinte mil de nosotros en tiempos de paz en el río Masacre. Eran campesinos que habían ido a su país para la cosecha de azúcar. Hombres, mujeres, niños.
Pero, ¿cree usted que Washington protestó? Trujillo vivió otros veinte años engordando gracias a la ayuda norteamericana.

En la página 346 hace un comentario que se puede calificar de Greenepeace (especialmente para Chelo).
El contraste entre las rocas peladas
de Haití y la vegetación dominicana hacía visible todos los meandros de la frontera. Era la misma cadena montañosa, pero los árboles no cruzaban hacia la mísera tierra seca de Haití. En mitad de la pendiente había un puesto de guardia haitiano - unas cuantas chozas decrépitas - y unos kilómetros más lejos, una especie de fuerte que parecía una imagen del Sahara español.

Me entero también que hay una versión cinematográfica de la novela, protagonizada por Elizabeth Taylor y Richard Burton (quienes se divorciaron acá en el país y que al respecto mi tía Yuli tiene una historia magistral, debido a que trabajaba entonces en el hotel Embajador donde se hospedaban ellos y donde se hospedó también Mister Smith uno de los personajes básicos de la novela.) Al enterarme, le escribo de inmediato a Jimmy Hungría para que me dé unos datos sobre la película. Esta es su respuesta:

La película se llamó Los Farsantes, fue prohibida por
la censura (Comisión de Espectáculos Públicos y
Radiofonía) cuando los 12 años de Balaguer (por ahí
por 1967 o 68), pero finalmente se pudo pasar en los
cines, en los 80, que fue cuando la vi, también en TV
la pasaron. Supongo que puede conseguirse en Mr.
Movies, por ejemplo.

martes 11 de diciembre de 2007

Junot Díaz (1)

Q. I was hoping for graphic art — perhaps a comic book based on one of Oscar's sci-fi novels. Is that totally off the wall?

A. Not at all. Actually part of the plan was to have a section where it would have been a comic book or a science-fiction story. But what ends up happening is that it was weird.

Every time I tried to write it, the book ejected it. Believe me, I had all these ideas. There were supposed to be dozens of comic book panels and photos throughout the book. Had I had the talent, and the book could have withstood it, I would have. Sorry to say, it didn't come together.

Entrevista a Junot Díaz para The San Antonio Express News acerca de su novela the Brief Wondrous life of Oscar Wao.

lunes 10 de diciembre de 2007

¿Política?

Un grupo de viajeros naufraga, o sufre un accidente de aviación, en algún lugar, seguro que será una isla. Uno de ellos, un tipo fuerte, alto, antipático, tiene un arma de fuego. Obliga a todos los demás a vivir en unos pozos de arena cavados por ellos mismos. De vez en cuando saca a uno de sus prisioneros, le mata de un disparo, y se lo come. La carne sabe bien, y el hombre va engordando. Después de haber matado y haberse comido a su último prisionero, empieza a preocuparse porque no sabe qué va a comer a partir de ese momento; pero por fortuna llega un hidroavión y le rescata. Luego cuenta al mundo que él fue el único superviviente del desastre inicial, y que ha sobrevivido comiendo bayas, hojas y raíces. El mundo se queda maravillado ante su magnífico estado de salud, y en los escaparates de las tiendas de comida para vegetarianos colocan carteles con una foto de él. Jamás se llega a averiguar lo que hizo en la isla.

Página 119. El loro de Flaubert. Julian Barnes.

lunes 3 de diciembre de 2007

Me llamo rojo de Orhan Pamuk

Nuestro estilo acabará muriendo y nuestros colores empalideciendo. A nadie le interesarán nuestros libros ni nuestras ilustraciones. Y a aquellos a quienes les interese, o no entenderán nada y fruncirán los labios preguntándose por qué no hay perspectiva, o simplemente no podrán encontrar nuestros libros. Porque el desinterés, el tiempo y los desastres naturales irán royendo lentamente nuestras pinturas hasta acabar con ellas. Como la goma arábica de los volúmenes lleva pescado, huesos y miel y las páginas han sido pulimentadas con una mezcla de huevos y fécula, ratones insaciables y desvergonzados devorarán las páginas relamiéndose los bigotes; termitas, gusanos y mil y un bichos carcomerán nuestros libros hasta destruirlos. Harán pedazos los volúmenes y arrancarán las hojas; los ladrones, los sirvientes descuidados, los niños y las mujeres que encienden el fuegos los rasgarán. Los príncipes niños estropearán las pinturas con sus lápices, les agujerearán los ojos a las figuras humanas, se limpiarán los mocos con las páginas, pintarán garabatos negros en los márgenes; cada dos por tres los que dicen que son pecado lo emborronarán todo, rasgarán nuestras pinturas, las recortarán y quizás las usen para hacer otras ilustraciones o para jugar y divertirse. Y, mientras tanto, las madres destruirán nuestras pinturas porque son obscenas, los padres y los hermanos mayores se masturbarán ante las imágenes de mujeres derramando su semen en ellas; las páginas se quedarán pegadas no sólo por eso, sino también por el barro, por la humedad, por la cola de mala calidad, por la saliva y porque estarán manchadas con todo tipo de suciedad y de comida. En los lugares en que estén pegadas se abrirán como diversas manchas de moho. Luego las lluvias, las goteras, las inundaciones y el barro acabarán de de destrozar nuestros libros. Y cuando del fondo de un baúl milagroso salga misteriosamente el último libro seco e intacto de entre páginas convertidas en pasta de papel por el agua, la humedad, los insectos y el descuido, páginas rasgadas, rotas, agujereadas, descoloridas e ilegibles, algún día las despiadas llamas de un incendio se lo tragarán y lo harán desaparecer, por supuesto.

Me llamo rojo. Orhan Pamuk. Páginas 288 y 289.

viernes 16 de noviembre de 2007

El hombrecito is Back

El hombrecito hablaba con la suavidad bondadosa de costumbre y un esbozo de sonrisa en su cara redonda, pronunciando con la perfección de un actor de radioteatro o un profesor de fonética. Trujillo lo escudriñó, tratando de desentrañar en su expresión, en la forma de su boca, en su ojitos evasivos, el menor indicio, alguna alusión.
Fiesta del Chivo. Mario Vargas Llosa. Página 296.

miércoles 10 de octubre de 2007

Antinostalgia de una Era de Virgilio Díaz Grullón

Hace una semana, de pie en la biblioteca de mi papá, le comenté a Miguel que estaba interesado en que nos pusiéramos a leer todos los libros escritos sobre Trujillo. Miguel que ya se ha leído varios - de seguro más que yo, de seguro más que muchos de ustedes - respondió que estaba de acuerdo. Así que nos dividimos la bibliografía y yo tomé el primer libro y lo leí de una sentada. Este libro es: Antinostalgia de una Era del narrador dominicano Virgilio Díaz Grullón.

Antinostalgia de una Era de Virgilio Díaz Grullón es a la República Dominicana lo que Archipiélago Gulag de Alexander Solzhenitsyn es a Rusia y a la extinta Unión Soviética. Mientras este último fácilmente pasa las dos mil páginas, el primero es un libro de apenas 146 páginas según la edición que tengo a mano. Dicho libro se encuentra al cuidado de José Alcántara Almánzar quien escribe la introducción. Este escribe acertadamente sobre Virgilio Díaz Grullón en la introducción: Se presenta a sí mismo como un individuo común, muchas veces empujado por las circunstancias, algo así como el antihéroe moderno: un Gregorio Samsa del Caribe, indefenso, sometido a los designios de un opresor omnipotente.

Vírgilio Díaz Grullón narra de una manera escueta y sobria, su participación en la Juventud Democrática, la forma en que llega a ser funcionario del Banco Central, la forma en que llega a ser Subsecretario de Estado, así como una serie de anécdotas, de encuentros y desencuentros con Trujillo y sus hermanos y esbirros trujillistas.

Uno de los capítulos más interesantes de libro es el de La Noche del 26 de Octubre, donde el escritor narra la manifestación que se realizó por el Malecón en repudio al régimen trujillista. Otro que hay que destacar es La Ultima Apelación de Marrero Aristy, que cuenta cómo el gran escritor dominicano prácticamente le suplicaba a Trujillo, paseándose por los pasillos del Palacio Nacional, que por favor no lo asesinara. Pero no puedo terminar esta nota, sin agregar un pasaje, que transcribo acá por las connotaciones humorísticas que tiene: En los 451 días - ni uno más ni uno menos - que duró mi estadía en el Palacio Nacional en funciones de subsecretario de la Presidencia, solía cruzarme ocasionalmente por los pasillos con J. Arismendi Trujillo Molina, a la sazón Fundador Presidente Tesorero de la Voz Dominicana, asiduo visitante de su hermano Héctor. En cada uno de esos encuentros Petán me saludaba con esta frase: "¿Qué dice Virgilio, el de la Nereida?" Yo le respondía cortézmente con alguna frase banal y seguía mi camino. Pero un día me formuló su usual saludo en la presencia de su hermano el Presidente, en el despacho de éste, y Héctor le dijo textualmente:"No seas bruto, Petán, no es la Nereida, es la Eneida".

Antinostalgia de una Era es un libro bien escrito, extraño en la literatura dominicana y del que lamento su brevedad, de la misma manera en que no lamento la brevedad y la síntesis de los mejores cuentos de Virgilio Díaz Grullón.

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Boda de Aida Bonelly y Virgilio Díaz Grullón. Foto tomada de Hilma Contreras : una vida en imágenes 1913-1993. -- Santo Domingo : Biblioteca Nacional, 1993.70h

http://rsta.pucmm.edu.do/biblioteca/hilmacontreras/Galeria.htm

jueves 27 de septiembre de 2007

The brief wondrous life of Oscar Wao de Junot Díaz

A todos los detractores de Junot Díaz que pincharon asiduamente, durante casi diez años sus muñecos de vudú o prendieron velones para que éste nunca acabara su novela, les aviso que han fracasado. Primero, Junot Díaz publicó su novela y anda en una gira por las principales ciudades de Estados Unidos presentando la novela como si se tratara de un popular bachatero o de un pastor evangelista o del discípulo más destacado de Domingo Moreno Jiménez. Segundo, la novela está buenísima. De verdad. Its all true, plataneros, como diría el narrador de The brief wondrous life of Oscar Wao. Junot Díaz con esta novela, finalmente, abre las ventanas y las puertas de la narrativa dominicana cerradas durante tantos años, más bien selladas, permitiendo que al fin el sol y el viento entren y dispersen todo el polvo acumulado.

Y que esté escrita en inglés, en ese inglés tan
mal apellidado spanglish, tan particular de Washington Heights o de Corona o del Bronx que nuestros primos, primas, tíos y tías rumian todos los días, de alguna manera ofrece nuevas perspectivas a nuestras letras y a nuestros escritores que escriben en inglés, en español o en patois.

Y por Dios, recordemos que la mejor novela norteamericana, la escribió un ruso. Y las mejores novelas mexicanas las escribieron extranjeros. Y la mejor novela dominicana la escribió un peruano. Y cruzo los dedos para que la mejor novela del milenio de España y de Francia la escriba un marroquí y un iraní respectivamente.

The brief wondrous life of Oscar Wao me gustó tanto que no sé como escribir una reseña. Javier Moreno me estaba pidiendo que escribiera una reseña para Hermano Cerdo (ahora con nuevo formato, chequéenla), pero he intentado e intentado escribirla, tratando de no arruinarle la trama a las personas que todavía no la han leído. Quizás porque me imagino que todo el mundo la va a leer. Bueno, quizás no todo el mundo, pero ayer terminé la novela después de leerla de dos sentadas y ya mi papá, mi hermano, gente de la oficina, dos amigos, se han puesto en fila para leerla.

Hace unas semanas, Javier Marías escribió sobre el bluff de los lectores supersónicos que tienden a arruinarles las sorpresas a los demás, contando toda la trama de antemano y dejando a los lectores interesados maldiciendo y amenazando con apedrear al crítico, al blogger o al tipo que cuenta de una manera pésima lo que está contado excelentemente en la novela.

Pero voy a hacer un intento breve, que podrán leer en el próximo número de Hermano Cerdo.

miércoles 19 de septiembre de 2007

Sergio González Rodríguez como personaje de Javier Marías y Roberto Bolaño

Sergio González Rodríguez se pasea, como si se tratara de un parque o de una playa, por dos de las novelas en lengua española capitales de los últimos diez años. Me refiero a 2666 de Roberto Bolaño y Negra espalda del tiempo de Javier Marías.

En 2666 Sergio González Rodríguez es el personaje del periodista Sergio González Rodríguez y en Negra espalda del tiempo funciona como corresponsal de Javier Marías en la resolución de la extraña muerte de Wilfrid Ewart que murió después de que una bala atravesara su ojo derecho.

Como se me ha hecho difícil conseguir en las librerías su libro Huesos en el Desierto, basado en lo asesinatos de mujeres en Ciudad Juarez, he buscado en google y leído una serie de entrevistas y artículos acerca de este escritor que ya ha sido inmortalizado en la literatura.

Sobre el libro se ha escrito lo siguiente: Huesos en el desierto: crónica, reportaje y ensayo de historia cultural al mismo tiempo configura un dramático archivo de relatos que presenta las claves para comprender y resolver a fondo estos homicidios, así como conjeturar la geografía del mal supremo, aquel que puede entreverse desde la perspectiva de Dürrenmatt: «Nuestra razón sólo ilumina el mundo de un modo insuficiente. En la zona crepuscular de sus límites tiene lugar toda paradoja».

En una entrevista que le hace Roberto GarcÃ