Mostrando entradas con la etiqueta Julio Cortazar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Julio Cortazar. Mostrar todas las entradas

sábado 22 de marzo de 2008

Imagen Afable











Si hay algo que no soporto es a esos escritores, hay cientos, que se fotografían con sus perros o gatos para dar una imagen afable, cuando solamente la dan afectada y cursi.

Javier Marías. Tu Rostro Mañana: 3. Veneno y sombra y adiós. Página 67.

lunes 17 de septiembre de 2007

Desconocido en el parque de Armando Almánzar Rodríguez


En el primer párrafo de la contraportada del libro, Pablo P. Yermenos, escribe: Desconocido en el parque es un relato que cautiva desde la ventolera inicial que deben enfrentar doña Prudi y su comadre doña Fina, para sólo ceder ante la tristeza ineludible causada por un desenlace dramático que nos deja impotentes ante la injusticia que se ha cometido. Bien, bien. Pero no me parece que la ventolera inicial o el primero o el segundo párrafo de la novela cautiven como propone el señor Yermenos. A mí me parece que les falta contundencia y que se hallan exentos del ritmo y de la velocidad de las mejores partes de la novela. Si además, a esto le sumamos la desafortunada portada de Miguel Nuñez alejada del leit motiv del libro, puede que en primera instancia nos sintamos decepcionados y arrojemos el libro a un lado.

Pero esperen. No tiren el libro a un lado. Bájenlo de sus estantes o llévenlo a las cajas registradoras y paguen por él. U ocúltenlo debajo de la camisa y róbenselo. Vale la pena leer este libro. En mi caso, tuve que vadear los primeros párrafos como si se tratara de una selva hasta que encontré el león que iba a cazar y le disparé, pam, pam, pam. Y el león fue inmune a mis balas y estas rebotaban de su cuerpo. Porque la verdad sea dicha, Desconocido en el Parque, publicada este año por la editorial Norma, es un buen texto. Se trata de una obra que se puede leer de una sentada, no sólo por su extensión, 125 páginas, sino por la manera en que el autor la fue estructurando con oraciones largas que aunque a veces resultan rebuscadas, en otras ocasiones, las mejores, le imprimen un ritmo y una fluidez inaudita que hace que la novela no necesite dividirse en capítulos.

Y que lleva a que la novela sea una larga narración escrita por un contemporáneo del protagonista.

Y que tenga pasajes humorísticos, escatológicos y hasta sexuales. Entre la página 67 y 68 hay un pasaje erótico, deudor de Lorca, digno de mi futura Antología de la literatura erótica dominicana. Compren la novela y léanlo.

Pero además de la estructura, su ágil lectura se debe a que la novela es un engendro de dos cabezas. O más bien, a que tenga dos tramas que se tocan poco a poco, al igual que cuando intentamos tocarnos las puntas de los pies con los dedos sin flexionar las rodillas. La primera es lineal y la segunda fragmentada. Me explico. La novela, como su título lo indica, trata de un desconocido que aparece de buenas a primeras en el parque de un pueblo del sur llamado San Mateo, que la verdad no sé si es real o ficticio, ya que en mi largo peregrinaje por todo el sur nunca me topé con ese pueblo.

Este desconocido es amnésico. O sea, no sabe quién es, ni qué hace ahí, y para colmo, ha extraviado su cartera con sus documentos de identidad.

La primera historia transcurre con el amnésico que se incorpora a la vida en el pueblo y se va creando una identidad como Luís Marcelo Espinal Rodríguez, nombre con que lo bautizan los lugareños. La segunda se trata de flashes, destellos sinápticos, breves remembranzas que reconstruyen su historia previa y las razones que le hicieron aparecer en ese pueblo de buenas a primeras.

Al terminar la novela pensé en el cine noir de los cuarenta y cincuenta. Y pensé en Hitchcock y en North by Northwest que vi en la televisión el sábado pasado. Pero también pensé en el cuento La noche boca Arriba de Julio Cortazar y en la novela L'étranger de Albert Camus.

Y pensé en La Fiesta del Chivo y en la gran novela dominicana. Y en todo el bulto que se ha hecho con eso.

Desconocido en un parque transcurre a finales de los cincuenta, durante el Trujillato, aunque a diferencia de otras novelas ambientadas en esa época, Armando Almánzar no se desplaya contando anécdotas sobre el régimen. Armando Almánzar sabe de qué está escribiendo y a dónde se dirige.

Hace como dos meses me topé con el libro en cuestión en uno de las mesas de novedades de la librería Cuesta. Lo levanté y procedí a leerlo. Mientras leía, me percaté de que a unos pasos se encontraba Armando Almánzar Rodríguez. Me acerqué y le pedí que por favor me dedicara la novela.
- ¿En serio?, me preguntó.
- Sí.
Fui a pagar la novela con él.
- Me le haces un descuento, le dijo Armando Almánzar a la cajera.

Abrió la novela, escribió, me estrechó la mano y se fue a hojear los libros de los estantes.

En la dedicatoria escribió

Para Frank Báez, un amigo de la literatura,
Afectos.

domingo 8 de julio de 2007

Bioy Casares versus Julio Cortázar

Acabo de leer El Lado de la Sombra, publicado originalmente a principio de los sesenta y reeditado por Tusquets a principio de los noventa durante esa efervescencia que experimentó la obra de Bioy Casares y que condujo a que se reeditaran muchos de sus libros. Entre los cuentos que componen este volumen mis favoritos son El Lado de la Sombra, La obra, El Calamar opta por su tinta, Cavar un foso, Paradigma, y por supuesto, Un Viaje o El Mago Inmortal. Sobre este último me gustaría hacer un breve comentario.

Se ha comentado hasta el hartazgo la relación que existe entre el cuento Un Viaje o El Mago Inmortal de Bioy Casares y La Puerta Condenada de Julio Cortazar. (El segundo es sin duda alguna uno de mis cuentos preferidos).
Muchos hablan de correspondencia entre dos genios; de la premisa de que en un momento una idea determinada está disponible, de que se encuentra flotando en el aire, aguardando que espíritus afines a dicha idea la asimilen. Otros hablan de telepatía, de transferencia junguiana y otros de mera casualidad. Supongo que todos los misterios empiezan desde que uno se sienta y logra escribir una historia tan convincente que uno mismo se crea que realmente ocurrió.

En el caso de estos cuentos, es como si Cortazar y Bioy (que nacieron en el mismo año) se levantaran una mañana después de tener el mismo sueño y posteriormente lo escribieran. Ambos cuentos están centrados en negociantes que emprenden un viaje a Montevideo tomando el vapor la Carrera. Llegan a la ciudad y mientras Petrone (el protagonista de La Puerta Condenada de Cortazar) se hospeda en el Hotel Cervantes, el narrador de Bioy (del que nunca sabemos el nombre) se queda en el hotel La Alhambra. Sin embargo, esto se debe a un error. En Un Viaje o El mago Inmortal se lee: Juraría que al Chauffeur del taxímetro le ordené: “Al hotel Cervantes.” Cuántas veces, por la ventana del baño, que da a los fondos, con pena en el alma habré contemplado, a la madrugada, un árbol solitario, un pino, que se levanta en la manzana del hotel. Miren si lo conoceré; pero el terco del conductor me dejó frente al hotel La Alambra. Le agradecía el error, porque me agradan los cuartos de La Alambra, amplios, con ese lujo de otro tiempo; diríase que en ellos puede ocurrir una aventura mágica.

Avanzando por los cuentos, notamos cómo las coincidencias se repiten. El personaje de Bioy entra a un cine y ve una película; el de Cortázar se niega a entrar. De noche, Petrone escucha unos llantos de bebé que vienen de la habitación contigua, a través de una puerta condenada, mientras el personaje de Bioy escucha una pareja que hace el amor intensamente en la habitación del lado. Cuando Cortázar empieza el cuento de esta manera A Petrone le gustó el hotel Cervantes por razones que hubieran desagradado a otros. Era un hotel sombrío, tranquilo, casi desierto. Un conocido del momento se lo recomendó cuando cruzaba el río en el vapor de la carrera, diciéndole que estaba en la zona céntrica de Montevideo… me gusta pensar que el conocido del momento es el lascivo personaje de Bioy que está a bordo del Carrera a un lado del personaje de Cortázar. No voy a comentar el desenlace del cuento por razones obvias, pero es tan increíble la semejanza que la primera interrogante que le surge a cualquier lector es quién plagió a quién. Bioy Casares visitó a Cortázar en los setenta y hasta lo fotografió. En esa ocasión, conversaron
sobre dicho cuento, se rieron mucho ante la coincidencia y creo que después hablaron sobre vampiros.

Cortazar opinó que en la coincidencia había un mensaje indescifrable, una tercera voluntad.

En la página 175 de sus Memorias, Bioy comenta: Un crítico señaló extraordinarios paralelismo entre” Un viaje o el Mago Inmortal” y un cuento de Cortázar. Yo sentí esa coincidencia como una gratísima prueba de afinidad entre dos amigos.

En una entrevista de Tomás Barna, Bioy responde lo siguiente:
Bioy Casares.- Sobre Cortazar le voy a contar que estando él en Francia y yo en Buenos Aires escribimos un cuento idéntico. Empezaba la acción en el vapor de la Carrera —como se llamaba entonces— que salía de Buenos Aires a las 10 de la noche y llegaba a la mañana siguiente a Montevideo. El protagonista iba al hotel Cervantes, que casi nadie conoce. Y así, paso a paso, todo era similar, lo que nos alegró a los dos. Realmente nos queríamos mucho con Cortazar. Hemos sido muy muy amigos, habiéndonos visto cinco o seis veces en la vida.
T.B.- Con él no era muy difícil hacer buenas migas, por su forma de ser, cuando él encontraba un espíritu sensible y afín.

Bioy Casares.- Sí. No era difícil cuando encontraba un espíritu afín, pero le puedo decir que era bastante bravo; mucho más que yo.


*Foto del Hotel Cervantes de Vanellus Chilensis.

jueves 6 de julio de 2006

Notas de poetas y traducciones



A propósito de la traducción de un libro de Lawrence Ferlinghetti por Paul Alvarez


1. Paúl me envió a mediados del año pasado, An accidental autobiography de Gregory Corso, volumen donde se reúnen un sinnúmero de cartas enviadas por el poeta a lo largo de su vida. Hay cartas que son documentos importantísimos, como una que le envía a Jack Kerouac, a poco de este publicar Los subterráneos - novela que trata del romance entre Kerouac y una muchacha negra, quien Yuri, el personaje de Corso, le arrebata. Están las cartas a Randall Jarrel, quien hospedó al poeta en su casa por un tiempo; las de Allen Ginsberg; las de los beatniks en general. Están las menciones de una novia llamada Hope, de su dura niñez, sus encuentros con Auden, con Picasso, con Duchamp, con algunos surrealistas y la vez que trató de secuestrar los manuscritos de Shelley, metiéndoselo debajo de la camisa, así como los elogios recibidos por personajes tan disímiles como Herbert Read o Al Pacino. En algunas de esas cartas se hace referencia a la traducción que a finales de los cincuenta estaba emprendiendo Lawrence Ferlinghetti sobre el libro Paroles de Jacques Prévert. Gregory Corso que vivía en Paris le responde que no ha dado con el agente que se encarga de las publicaciones de ese libro. Lawrence Ferlinghtetti lo publica en City Lights en 1958.

2. El nombre de City Lights viene de la película de Chaplin. Las ediciones son hechas por Lawrence Ferlinghetti y Nancy J. Peters y publicadas en City Light Bookstore: 261 Columbus Avenue, San Francisco CA94133. La página en internet es http://www.citylights.com/

3. En una película donde actúa River Phoenix y que está basada en el San Francisco de los sesenta aparece durante unos segundos la librería City Light, exactamente cuando los dos protagonistas de la película van paseándose por una calle atestada de gente. Ellos se detienen detrás de la librería de donde se puede leer el letrero en la vitrina. La cámara enfoca desde el otro lado de la calle por unos segundos hasta que pasa la escena. Sin embargo, la película no fue filmada en San Francisco, sino en Seattle, y por lo tanto la mayoría de los lugares son réplicas, incluyendo la librería. Ferlinghetti, quien escribió un libro de la historia de la ciudad, a cada momento denuncia que San Francisco se está monopolizando.

4. El libro de Corso, mencionado arriba, contiene una introducción de Patti Smith. Paúl conoció a Patti el día de año nuevo en una iglesia. Ella de pie con un sobretodo puesto y el pelo gris se quedó mirando con cariño a Paúl quien la miraba fijamente. Le tendió la mano y Paul se asombró de que ella no usara guantes. Esa noche conversaron y escucharon a Anne Waldman recitar junto a su hijo que tocaba la guitarra. Luego Patti Smith leyó un poema llamado Culture. Los bancos de la iglesia estaban repletos de poetas jubilados con sus hijos y junkies de sesenta años con dentaduras postizas.

5. Patti Smith suele tocar en los conciertos Footnote to howl de Allen Ginsberg. Hay unos versos donde se mencionan las mejores mentes de su generación, de la siguiente manera: holy Kerouac holy Huncke holy Burroughs holy Cassidy…y ella agrega con su voz de pitonisa holy Gregory, quien faltaba en el original.
6. Allen Ginsberg y Lawrence Ferlinghetti hacen juntos la traducción de Soliloquio del individuo de Nicanor Parra. Gonzalo Rojas invitó a ambos poetas al primer encuentro de escritores americanos, celebrado en 1960, en la universidad de Concepción de Chile. Allá Ferlinghetti anunciaría la publicación en City Light de Los Poemas y Antipoemas de Nicanor Parra traducidos al inglés. Allen Ginsberg decía que la poesía de Nicanor Parra es una poesía más explosiva, más sofisticada e inteligente que la de Neruda...

7. Allen Ginsberg fue entrevistado por Manuel Rueda a principios de los setenta. Nicanor Parra, a quien Manuel Rueda conocía de Chile, fue quien lo llevó y le presentó al poeta de origen judío. Si usted abre el libro Por los mares de la dama, del poeta dominicano, se dará cuenta que el poema que le da titulo al libro es dedicado a Allen Ginsberg.

8. En el 97 o en el 98, Paúl y yo fuimos un día al apartamento de Manuel Rueda y conversamos con él y recuerdo un momento en que el teléfono sonaba insistentemente y que el poeta lo levanta y le contesta a la persona que llamaba Manuel Rueda se murió. Acto seguido lo cuelga estrepitosamente. Uno o dos años después, el poeta muere de verdad. Pero esa vez no había muerto y estaba ahí meciéndose en una mecedora y preguntándonos si planeábamos hacer un movimiento artístico, qué si íbamos a ponernos pseudónimos, qué si escribiríamos manifiestos y cosas por el estilo. Paúl le dijo que era surrealista. Manuel Rueda le respondió que los surrealistas habían muerto. Pero Paúl se empecinó en que era surrealista. Manuel Rueda tocó un poco de piano, habló de su amistad con Huidobro, leyó el manuscrito de La Metamorfosis de Makandal en el comedor, brindó helado de mantecado y al final se puso a decir que Eliot era mejor que los surrealistas. Paúl dijo que los surrealistas. Manuel Rueda decía Eliot.

9. Manuel Rueda aparecía diciendo adiós con la mano en el anuncio de Montecristi que hizo Barceló.

10. Los poetas de Santo Domingo han oído mentar a Eliot por lo menos una vez en su vida. El número 12 de La revista Testimonio le dedicó en 1965 un homenaje a Eliot quien moría en ese año. La gente de la poesía sorprendida no tradujeron que yo recuerde a Eliot. Pero si recuerdo las traducciones de los surrealistas. Las de Breton. Las de Desnos. Las de Eluard.

11. Breton vino a Santo Domingo. Eliot nunca vino.

12. La poesía completa de Eliot fue traducida en los noventas por Fernando Vargas. Este solía ir a Ocho puertas, se sentaba en una mesa, al lado de universitarios y de artistas fracasados, con su tabaco o con el Finnegans Wake que abría y se ponía a leer y subrayar. Cierta noche en que andábamos por la intemperie me dijo que iba a traducir Finnegans Wake.

13. Cuando Paúl acabó la traducción de A Far Rockaway of the heart de Ferlinghetti, se la quería mostrar a Fernando Vargas. Este se encontraba interno en una clínica psicoanalista de Nueva York. Paúl habló con el director quien le dijo que Fernando Vargas no se encontraba en condiciones para recibir visitas. Paúl fue dos semanas después y ya Fernando Vargas se había ido sin dejar paradero.

14. Paúl tomaba un bus y se iba de tanto en tanto a Far Rockaway en busca de los lugares que aparecen en los poemas. Así podía comprobar el descaro con que la realidad imita a los poemas.

15 . Henry Miller, en un pasaje del Trópico de Capricornio, describe el lugar de esta manera: "Aquello sucedió en Far Rockaway. Después de habernos vestido y haber comido, decidí de repente que quería quedarme solo, de modo que, muy bruscamente, en una esquina le di la mano y le dije adiós. ¡Y ahí me quedé! Casi instantáneamente me sentí solo en el mundo, solo como se siente uno en momentos de extrema angustia. Creo que estaba mondándome los dientes distraídamente, cuando esa ola de soledad me acertó de lleno, como un tornado. Me quedé allí, en la esquina de la calle, y me palpé todo el cuerpo para ver si había recibido algún golpe. Era inexplicable, y al mismo tiempo maravilloso, muy estimulante, como un tónico doble, podríamos decir. Cuando digo que estaba en Far Rockaway, quiero decir que estaba parado en el fin de la tierra, en un lugar llamado Xanthos, si es que existe un lugar así, y desde luego tendría que existir una palabra así para referirse a ningún lugar.”

16. Paúl me escribió en un email esta experiencia que tuvo en Far Rockaway: "Cuando entré a Popeye's a comerme unos mulitos de spicy chicken un negro se me acercó y me pregunta si quiero escuchar un poema por un dólar. Le pregunté que cuál poema. Un poema de amor, me dijo. Le dije ok, pero que sólo podía darle dos coras. Ok, me dijo y recito de memoria un poema de su autoría. Al terminar le pregunté si se sabía otro. That"s the only one i know, me dijo sonriendo, casi mostrándome todos los dientes. Por el vidrio vi que había otro negro y una muchacha, tal vez todos de la misma edad, esperándolo a la salida.

17. Inmediatamente Paúl acabó la traducción, la mandó por correo a la librería City Light donde Ferlinghetti va todas las mañanas. Este la recibió, la leyó y asintió.

18. A Leopoldo María Panero no le gusta Ferlinghetti.

19. En alguna página de Rayuela aparecen los versos finales de un poema de Ferlinghetti.

20. Por cierto, Julio Cortázar en una entrevista hizo este comentario respecto a la traducción: "No hay traductor perfecto, y con mucha frecuencia me molesta cuando leo una traducción del inglés o del francés si no tengo el original a mano; me molesta ver las imperfecciones, los malentendidos, las pequeñas torpezas por una falta de conocimiento del lenguaje oral o por un simple descuido. Pero al margen de eso, yo no creo que el hecho de traducir haya condicionado mi conducta de lector, porque la magia de lo que estoy leyendo me atrapa en seguida y luego en algunas páginas ya no sé si estoy leyendo un original o una traducción, depende simplemente de la calidad del libro, de que él consiga poseerme lo suficiente como para que yo me olvide de la letra y esté profundamente metido en la textura total del libro , ya sea en la versión original o traducida"

21. Samuel Beckett se traducía a si mismo.

22. Mucha gente admira a Jacques Roubaud, el autor del extraño libro Monoaware: Le sentiment des choses (cent quarante – trois poÉmes empruntés au japonais) en que son utilizadas tankas y chokas y otras antiguas formas de la literatura japonesa. Este fue uno de los poetas, que junto a Octavio Paz, se unieron para realizar una renga a finales de los sesentas. La renga en cuestión se caracterizaba por que iba a ser escritas en cuatro lenguas diferentes. En fin, Roubaud, en otro extraño libro llamado Poesía, Etcétera: Puesta a punto, propone esto: " También podría lanzarme de manera decidida a la batalla para conquistar partes de mercado y convertirme en un poeta universal. Animado por tal espíritu, he compuesto un poema que pueda cruzar todas las fronteras con bastante facilidad. Hay una versión larga y una versión corta. La versión corta es corta, pero la versión larga es muy larga. Con que no voy a leer más que la versión corta. Se trata de un soneto, pero tranquilamente se puede omitir esa denominación provinciana para su traducción al japonés.


La Vida

Soneto Para Pierre Luzón

11000000 001101011

1 1101011 101011100

000 1 001101000101


0001010 101011

00 010111 110010

001010101 00010101

01 01 00101101 01010


0101 11001001010

10100 0 10 100011

001 00 000000110


10 00 110 011100

00 0 1010 0 01101

10001 0 0 0 01100


23. El genial Alfonso Reyes escribió, en un ensayo acerca de la traducción, incluido en su libro La Experiencia Literaria, lo siguiente: Andamos rondando el dilema de Schleiermacher: o ir hacia la lengua extranjera o atraerla hacia la lengua propia. Si ya la expresión de nuestros pensamientos en nuestra habla es cosa indecisa y aproximada, el traducir, el pasar de una lengua a otra, es tarea todavía más equívoca. Una lengua es toda una visión del mundo, y hasta cuando una lengua adopta una palabra ajena suele teñirla de otro modo, con cierta traición imperceptible. Una lengua, además, vale tanto por lo que dice como por lo que calla, y no es dable interpretar sus silencios.

24. Acerca de las traducciones, Ezra Pound decía make it new.

25. En un poema, Ferlinghetti dice que el inglés es el latín de nuestros días.

26. En otro poema, leído a un grupo de estudiantes, dice: No inclines la cabeza a críticos que no han escrito grandes obras de arte.

27. Y más adelante en el mismo poema: No seas tan abierto de mente que tu cerebro se te salga.

28. Y finalmente: Ser un poeta a los dieciséis años es tener dieciséis años, ser un poeta a los cuarenta es ser un poeta. Se ambos.

29. La primera lectura que Paúl hizo del libro Un Far Rockaway del corazón fue de la siguiente manera: "Hicimos un circulo. En el centro del mueble estaba yo, a mi derecha estaba sentada Autumn, después Emelio sentado en un sillón verde, a su lado Cindy (poeta de ficción), después un tipo con una gorra (se quitó la gorra cuando empezó el recital) , tenía barba de cinco días, a su lado una japonesa, después el muchacho francés, después una argentina, luego la alemana, luego uno del equipo de basketball de la universidad, luego un modelo americano, y a mi izquierda Jennifer, proveniente de México. En el centro del círculo una vela encendida. Ocho y veintiuno pasado meridiano."

30. En uno de los poemas más recordado de Ferlinghetti, Baseball canto, se menciona al laureado pitcher dominicano, Juan Marichal. El poema aparte de ser una crítica abierta a los Cantos de Pound y a las ideas fascistas por las que este fue acusado de traición en su época, describe un juego de pelota que acaba en un explosivo caos. La parte final del poema dice:
Y Juan Marichal vino
y el bleecher chicano se puso loco de nuevo
y Juan le pegó a la primera bola
fuera de la vista
y corrió a la primera y corrió
y corrió a la segunda y corrió a la tercera
y siguió corriendo y golpeó en una jugada sucia
ante el rugido de la gruñona gleba
mientras algún idiota presionó el botón de pánico
tras bastidores con la cinta grabada del himno nacional nuevamente
para salvar la situación
pero no detuvo a nadie esta vez
en su revolución a través de las bases blancas llenas
en este final de la gran épica anglosajona
en el Territorio Libre del béisbol

31. Ferlinghetti éste año cumplió ochenta y cinco años. Le ha sobrevivido a casi todos los beats que publicó en los sesenta y finales de los cincuenta. Y estoy convencido que nos sobrevivirá a cada uno de nosotros.

32. Ferlinghetti le agradeció a Paúl la traducción que hizo de su libro.