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domingo 6 de abril de 2008

La Verdad, de Juan Bosch

Tengo una hipótesis sobre este cuento. Digamos que es una hipótesis conspirativa. Para quienes no recuerdan, La Verdad trata de la historia de Quique Blanco que sería algo así como el Jesse James dominicano. Sin embargo, más que de Quique Blanco es la historia escondida de un narrador que pudiera ser el mismo Juan Bosch. ¿Por qué no? Un Narrador relata los encuentros que tiene con Quique Blanco, prófugo de la justicia y asesino, quien se halla oculto en los montes del Cibao. Este narrador, uno de esos prohombres de Bosch con cierta educación y cierto nivel de preocupación social, quiere contar la verdad acerca de Quique Blanco, contraponiéndolo a las informaciones que salen en los periódicos y a los rumores de la gente. Así como en una vaquerada, Quique Blanco es un forajido que forzado por la desigualdad social y una que otra circunstancia, huye de la ley, baleando a uno que otro soldado. Su historia empieza cuando entra a la milicia y se ve envuelto en una riña con otro guardia y termina matándolo. Entonces se da a la huida, mata guardias, roba para comer y vivir. Se convierte en un forajido hasta que en uno de sus continuos tiroteos con la ley, una niña se interpone y termina muerta. Esto lo llena de sumo pesar, al extremo que se va deprimiendo y despreocupando de sus captores y de su suerte. Las veces que el narrador se topa con Quique Blanco, este le relata su vida y las causas por las que se convirtió en lo que es. A medida que uno lee el cuento, el narrador va humanizando la figura de Quique Blanco. Y lo logra. Al terminar de leer el relato, comprendemos mucho mejor los motivos que llevaron a Quique Blanco a ser cómo es y compadecemos la suerte que le ha tocado.

El narrador.

No llegamos a conocer el nombre del Narrador. ¿Qué sabemos? Que conoce a un tal don Aspasio Guzmán en La Capital, acaudalado terrateniente del Cibao. El narrador le propone medirle las propiedades; al parecer es agrimensor. Don Aspacio Guzmán dice que está de acuerdo, mas esa noche se emborracha y el Narrador le pierde el rastro. Así que se dirige al Cibao a buscarlo, va a Moca y de ahí a Villa Trina. De noche, buscándolo entre las lomas, el Narrador se topa con Quique Blanco, pero este no lo reconoce y conversa un rato con el forajido. Luego se despiden. Al otro día, el narrador escucha los rumores en el pueblo sobre las peripecias y los crímenes de Quique Blanco. Y tres días después, al cerrar el negocio con don Aspacio, vaga de nuevo por los alrededores y se topa de nuevo con Quique Blanco. Vuelven a conversar y Quique Blanco le hace las confesiones referidas arriba. Se despiden y dos días después, el Narrador se entera de la muerte de Quique Blanco. En el penúltimo párrafo del cuento se lee: Dos días después, de vuelta en la Capital, me encontré con la noticia de que un muchacho de Moca había sorprendido a Quique Blanco durmiendo y le había destrozado la cabeza de un tiro con el revólver del propio muerto. Más tarde supe que habían paseado el cadáver por todos los pueblos del Cibao, para que la gente no creyera que seguía vivo.

El narrador como Asesino

La cuestión es que no está claro quien lo mata. Se habla de un jipato de Moca o de un vengador. De alguien que lo mató y que no quiere dar la cara. Se trata de un asesino sin rostro. Es en este punto que empiezo con mi hipótesis. Donde hay un asesino sin rostro, todo el mundo puede ser culpable. Puede ser incluso el narrador del cuento. Por supuesto, esto no se menciona en ninguna parte. Pero el Narrador tiene todas las posibilidades. Es decir, este llega a intimar con Quique Blanco e incluso hay un pasaje revelador que saca a la luz algo relacionado luego con el asesinato: Iba a decirle adiós ya, pero él me atajó y buscó algo en el macuto. Sacó un hierro brillante y estuvo acariciándolo. Me lo tendió.

- Llévese eso. Yo no lo he usao todavía – dijo.

- No, Quique; quédese con él,

Entonces alzó la cabeza e inició una sonrisa. Se quedó con el brazo encogido, el revolver en la diestra. Tenía aspecto de niño.

- Vea – aseguró lentamente -: no sabe lo que le agradezco esa delicadeza, amigo. Este lo tenía yo pa mí.

De golpe se puso en pie, volvió a meter el arma en el macuto y me tendió la mano.

¿Es posible que el Narrador se haya aproximado a Quique Blanco mientras este dormía y le disparara con su propio revólver? Puede que llegue a esta conclusión, pensando en el cuento de Borges La Forma de la Espada, donde se habla de una traición que es revelada en la última oración del cuento. Ahora bien, ¿por qué haría esto? No existe una razón para esto. Aunque no ocurre lo mismo con el cuento de Borges, en La Verdad la ausencia del asesino y la extraña construcción del cuento llevan a pensar que el cuento no termina donde presuntamente termina. Hay algo que va más allá. Un mensaje en código secreto.

Leamos los dos primeros párrafos: Nadie se explica por qué el matador de Quique Blanco ha rechazado las proposiciones que se le han hecho; ; por qué se niega a que lo retraten. Un periodista dijo que era muy humilde; y se cuenta que se avergonzó cuando quisieron hacerle un regalo digno de su hazaña. Ayer oí contar otra vez la historia. Refiere que el muchacho- un jipato de las vueltas de Moca- aprovechó un corto sueño de Quique, le arrebató el revólver y le destrozó la cabeza. Hay quien asegura que entre las víctimas de Quique figuró el padre de su matador, que éste sólo quiso vengarse y que por eso rechaza la notoriedad que le ha dado el suceso.

Yo aseguro que no hay tal cosa. La verdad, la absoluta verdad de los hechos la tiene una sola persona. Soy yo. Ahora la voy a hacer pública, y desafío a que alguien pretenda desmentirme.

Ahora comparemos el segundo párrafo con el último del cuento que reza:

Vivo, estuvieron persiguiéndolo con rabiosa saña; muerto, se regodean sobre sus restos y mienten descaradamente. Pero yo sé la verdad, la única verdad de esta vida empujada al crimen; la única verdad de esa muerte realizada con heroica frialdad. Es esa que he dicho. Desafío al más osado a que me contradiga.

Todo esto nos da a entender que no importa tanto quien mató a Quique Blanco. Ya su muerte es inminente. El verdadero protagonista del cuento es el Narrador sin nombre y Quique Blanco pasa a segundo plano. Si se observa atentamente, comprendemos que el cuento ha sido estructurado de manera que funcione como una denuncia o una crítica social a gran escala. Mas bien diría, que como una toma de consciencia. Tal como se observa en el personaje de El Narrador que después del encuentro con el asesino vilipendiado por todo el Cibao, reflexiona sobre la injusticia y el abuso de poder trujillista contra el campesinado. ¿Podemos pensar en dicho Narrador como en Juan Bosch? ¿Cómo el joven Bosch indignado ante el sistema y el abuso de los terratenientes? ¿Cómo el Bosch alumno de Hostos con ganas de transformar su entorno?

Si en algún momento El Narrador se presenta como un individualista, un interesado, un utilitarista, alcanzando a decir cosas como esta: Creo que soy cobarde, porque de otro modo hubiera reaccionado inmediatamente contra aquella asesina tranquilidad. Quizá lo hubiera hecho; pero necesitaba del hombre; de repente se llena de valor y llega a conclusiones como estas: Ahora la voy a hacer pública, y desafío a que alguien pretenda desmentirme; y esta: Desafío al más osado a que me contradiga.

Es como si el cuento tratara en sí de la redención. Al leerlo y terminarlo, uno termina llevándose las manos a la cabeza y exclamando: ¡este país de la mierda nunca va a cambiar!.

martes 25 de marzo de 2008

Dos pesos de Agua, de Juan Bosch

Si me ponen la encomienda de leerle un cuento a un auditorio en Japón, tomaría Dos Pesos de Agua y lo leería como si yo fuera el autor. Esto es muy descarado de mi parte. Lo admito. Ahora bien, da a entender que este cuento publicado por Juan Bosch en 1941 es infalibe.

No voy a abundar mucho al respecto porque me van a pasar a buscar para ir a una fiesta. Mentira. No voy a ninguna fiesta. No me invitaron. Aprovecho entonces para hacer un comentario sobre el cuento. Primero, señalar la manera cómo el cuento de repente, de una historia llana y descriptiva de una sequía, una historia que incluso pudiera quedarse ahí y conventirse en una fiel estampa de las condiciones rurales, no sólo del país, si no de toda Latinoamerica, se torna en una historia maravillosa, en un relato de algo que la crítica clasificaría años después de que este cuento fuera escrito y publicado, como realismo mágico. Me refiero a esta parte: Remigia esperaba. Recogía escasas gotas de agua. Sabía que había que empezar de nuevo, porque ya casi nada quedaba en la higuera, y el conuco estaba pelado como un camino real. Polvo y sol; sol y polvo. La maldición de Dios, por la maldad de los hombres, se había realizado allí; pero la maldición de Dios no podía acabar con la fe de Remigia. Si uno lo piensa, el cuento puedo terminar ahí y se trataría de un final magistral. Sin embargo, hay una vuelta de tuerca, Bosch tiene una ficha y puede romper, los muchachos esperan, el colmado está alerta, Bosch saca la ficha y hace capicúa y la ficha al tocar la mesa suena pac. El del lado no va. El otro tampoco. Ni el otro. Bosch va de nuevo y tira lo siguiente: En su rincón del Purgatorio, las ánimas, metidas de cintura abajo entre las llamas voraces, repasaban cuentas. Vivían consumidas por el fuego, purificándose; y, como burla sangrienta, tenían potestad para desatar la lluvia y llevar el agua a la tierra.

Después de esto, viene el agua. Y qué agua. Si lo comparamos con el cuento ese de Rulfo y con otros más, definitivamente es en el de Juan Bosch donde cae más agua. De la literatura, incluso le gana a García Márquez en Cien años de Soledad, porque mientras en Macondo llueve 4 años, 11 meses y dos días en Paso Hondo llueve indefinidamente.
-¡Todavía falta; todavía falta! ¡Son dos pesos, dos pesos de agua! ¡Son dos pesos de agua!

Tan es así, que hace unos meses, durante y después de la tormenta Noel, se mencionó Dos pesos de agua, como símil de lo que acontecía. En otros países, eso lo hubieran comparado con el relato bíblico de Noé y su arca. Pero nosotros ya tenemos nuestra propia mitología al respecto. En fin, era como si la realidad hubiera copiado a la ficción.



Bajo el agua tomó Remigia el camino de Las Cruces para comprar comida. Salió de mañana y retornó a media noche. Los ríos, los caños de agua y hasta las lagunas se adueñaban del mundo, borraban los caminos, se metían lentamente entre los conucos.




-La seca no mata, pero el agua ahoga, doña. Todo eso -y señaló lo que él había dejado a la puerta- ta anegado. Como tres horas tuve esta mañana sin salir de un agua que me le daba en la barriga al mulo.



El agua sucia entró por los quicios y empezó a esparcirse en el suelo. Bravo era el viento en la distancia, y a ratos parecía arrancar árboles. Remigia abrió la puerta. Un relámpago lejano alumbró el sitio de Paso Hondo. ¡Agua y agua! Agua aquí, allá, más lejos, entre los troncos escasos, en los lugares pelados. Debía descender de las lomas y en el camino real se formaba un río torrentoso.



jueves 20 de marzo de 2008

La Mujer, de Juan Bosch

¿Qué habrá sentido Juan Bosch al terminar de escribir La Mujer? Recuerdo que John Cheever al terminar de escribir uno de sus cuentos más memorables salió corriendo de la habitación con las páginas, en busca de alguna persona a quien pudiera leérselas. Pienso que Juan Bosch al terminar de escribir el cuento, debió de haber sentido lo mismo.

Por supuesto, esto no significa mucho. Sin embargo, implica una suerte de magia en la que está envuelta el cuento. Porque La Mujer da la sensación de ser uno de esos cuentos que se escriben en estado de trance. Como si la historia estuviera flotando en el aire, buscando entre todos los escritores posibles hasta elegir al indicado. Se trata de uno de esos cuentos únicos, de esos rompecabezas en que las palabras son como piezas colocadas en sus puestos que tan pronto las arrancan o las remueven, el rompecabezas o cuento parece falseado o ultrajado. Por eso resulta tan difícil escribir un cuento así; tan sólo hay que pensar en lo corto que se quedó el escritor José Luís González con su homenaje al cuento de Juan Bosch titulado La Mujer.

La Mujer fue redactada en 1932, cuando Juan Bosch contaba con apenas 23 años. Es uno de los primeros cuentos que Juan Bosch publica en la Revista Bahoruco, pero no de los primeros que escribe, ya que su labor de cuentista empieza prácticamente a los nueve o diez años y comprende un gran número de cuentos que fueron destruidos en un fuego que consumió la biblioteca del escritor Federico García Godoy, mentor del primero. A medida que este va publicando sus cuentos, muchos lectores e intelectuales de la época llegan a la infame conclusión de que Juan Bosch es el pseudónimo de uno de los ilustres escritores de turno. Nadie cree que un muchacho tan joven puede escribir semejantes cuentos, lo que no es raro en una sociedad donde históricamente los escritores y los intelectuales tienden a agruparse en mafias y dedicarse al ajuste de cuentas.

Sin embargo, poco a poco la crítica y los lectores se rinden ante sus prodigiosas historias. A propósito de la aparición de La Mujer, la revista Carteles de Cuba, publica lo siguiente: La Mujer, un cuento de Juan Bosch, el primer cuentista dominicano del momento. Domina el género y tiene la rara virtud de narrar con una sencillez que da relieve al tema. La Mujer es una tragedia rural dominicana.

Vamos al cuento. Al parecer, la ubicación de este fue inspirado en la construcción de carreteras que se realizaban por primera vez en ciertos lugares del país. Esto es una hipótesis. Sin embargo, ayuda para comprender la referencia a La carretera muerta, sobre todo al compararla con el resto del paisaje rural abocado a convertirse tarde o temprano en un paisaje urbano. O la relación carretera - mujer. O la lectura del cuento como una fabula moral a la manera de No Country for Old men de Cormac Mc´Carthy y algunos cuentos de Rulfo.

A mi juicio, La Mujer se desarrolla en el sur dominicano, en una de las regiones que por largos años ha sido la más árida y la más pobre del país. ¿En Azua? ¿En Pedernales? El narrador no menciona el lugar en que estamos, y esto, de alguna manera, lleva a pensar que pudiéramos estar en todas partes y al mismo tiempo en ninguna parte. Pensemos en pasajes como este: A los lados hay arbustos espinosos. Muchas veces la vista se enferma de tanta amplitud. Pero las planicies están peladas. Pajonales, a distancia. Tal vez a veces rapaces coronen cactos. Y los cactos están allá, más lejos, embutidos en el acero blanco.

El cuento está dividido en tres secuencias.

En la primera, los seis primeros párrafos describen nítidamente la carretera. En un punto de la narración la descripción del paisaje pertenece a la mirada de Quico quien va avanzando a pie por la carretera, empero, al mismo tiempo el narrador omnisciente nos va dando a entender más. Se lee: La casa estaba allí cerca, pero no podía verse. O: La mujer se veía, primero, como un punto negro, después, como una piedra que hubieran dejado sobre la momia larga. Más adelante: A medida que avanzaba crecía aquello que parecía una piedra tirada en medio de la gran carretera muerta. Crecía, y Quico se dijo: Un becerro, sin duda, estropeado por un auto. Y en el último párrafo de la primera secuencia: Más cerca ya, Quico vio que era persona. Oyó distintamente los gritos del niño. De un principio, nosotros sabemos que se trata de una mujer, pero al mismo tiempo conocemos la perspectiva de Quico y lo que este está mirando y enfrentando.

La segunda secuencia describe las razones de por qué la mujer se encuentra tirada en medio de la carretera y el niño a su lado gritando.

La tercera secuencia, es donde convergen todos los personajes y se logra la resolución que le da una vuelta de tuerca a todo el cuento.

No tiene sentido contar más. Al leer por primera vez este cuento, uno se sorprende. Cada nueva lectura, sigue sorprendiendo.

miércoles 26 de diciembre de 2007

El número 18 de Hermano Cerdo y mi reseña de Junot Díaz

Siguiendo con los especiales de Navidad, les cuento que el número 18 de Hermano Cerdo (entren preferiblemente con Firefox) se encuentra en línea. Este incluye una reseña mía de The Brief Wondrous Life of Oscar Wao de Junot Díaz que prometí hace tiempo. También incluye ensayos sobre Philip Roth, Saul Bellow, Ludmila Ulítskaya, cuentos, crónicas, las clásicas columnas de Miguel Habedero, patadas a Juan Villoro, entre otras cosas.

En el editorial de la revista escriben: Por eso HermanoCerdo y su nuevo número. Porque somos flojos y no ha variado demasiado nuestra situación. Porque nuestras chicas claman y nuestros lectores rabiosos insultan. Porque somos unos llorones y seguimos teniendo miedo. Miedo a la soledad. A quedarnos solos. A que nadie nos quiera y sólo se escuche al viento. Porque a la larga o a la corta, el miedo y la soledad no cuentan con una razón fundamental que explique tanto sacrificio honorario, tanto mail yendo y viniendo y tanta edición del material recopilado.

viernes 21 de diciembre de 2007

Revista Ping Pong # 6


Así como algunos cierran los ojos en el aeropuerto de Los Angeles y los abren en el aeropuerto de Tokio, hemos llegado al sexto número de la Revista Ping Pong. Esto quiere decir, que la Revista Ping Pong ( www.revistapingpong.com ) ya se encuentra en línea y que deben entrar. Queremos agradecer a las personas que colaboraron en este número y a cada uno de nuestros lectores.

El contenido de la sexta Revista Ping Pong es el siguiente.

Selección de Poesía Contemporánea Peruana
Denisse Vega Farfán
José Cabrera Alva
Andrea Cabel García
Lucho Zuñiga
Miguel angel Malpartida Quispe
Patricia Colchado Mejía
Arianna Castañeda
Dalmacia Ruiz - Rosas Samohod
Willy Dómez Migliaro
Diego Lazarte
Ana María Falconi
José Miguel Herbozo Duarte

Entrevistas
Al escritor Junot Díaz sobre su obra y su relación con la poesía.
Al intelectual Pedro Conde Sturla sobre poesía dominicana.

Artículos sobre poesía
Sobre John Ashberry de Luis Chacón
Presentación del libro Bicéfalo de Ariadna Vázquez y Daniela Camacho por Frank Báez
Manuel del Cabral no envejece por Frank Báez
La universidad Desconocida de Roberto Bolaño por Javier Moreno

Reseña
Tú si eres Junot Díaz de Paul Alvarez

Traducciones
Nueve poemas caribeños de Derek Walcott por Frank Báez e ilustrado por July Monción
Selección de poemas de Billy Collins por Giselle Rodriguez Cid e ilustrados por ella misma.

Poesía Visual
Selección de poesía visual del poeta brasilero Almandrade

miércoles 10 de octubre de 2007

Antinostalgia de una Era de Virgilio Díaz Grullón

Hace una semana, de pie en la biblioteca de mi papá, le comenté a Miguel que estaba interesado en que nos pusiéramos a leer todos los libros escritos sobre Trujillo. Miguel que ya se ha leído varios - de seguro más que yo, de seguro más que muchos de ustedes - respondió que estaba de acuerdo. Así que nos dividimos la bibliografía y yo tomé el primer libro y lo leí de una sentada. Este libro es: Antinostalgia de una Era del narrador dominicano Virgilio Díaz Grullón.

Antinostalgia de una Era de Virgilio Díaz Grullón es a la República Dominicana lo que Archipiélago Gulag de Alexander Solzhenitsyn es a Rusia y a la extinta Unión Soviética. Mientras este último fácilmente pasa las dos mil páginas, el primero es un libro de apenas 146 páginas según la edición que tengo a mano. Dicho libro se encuentra al cuidado de José Alcántara Almánzar quien escribe la introducción. Este escribe acertadamente sobre Virgilio Díaz Grullón en la introducción: Se presenta a sí mismo como un individuo común, muchas veces empujado por las circunstancias, algo así como el antihéroe moderno: un Gregorio Samsa del Caribe, indefenso, sometido a los designios de un opresor omnipotente.

Vírgilio Díaz Grullón narra de una manera escueta y sobria, su participación en la Juventud Democrática, la forma en que llega a ser funcionario del Banco Central, la forma en que llega a ser Subsecretario de Estado, así como una serie de anécdotas, de encuentros y desencuentros con Trujillo y sus hermanos y esbirros trujillistas.

Uno de los capítulos más interesantes de libro es el de La Noche del 26 de Octubre, donde el escritor narra la manifestación que se realizó por el Malecón en repudio al régimen trujillista. Otro que hay que destacar es La Ultima Apelación de Marrero Aristy, que cuenta cómo el gran escritor dominicano prácticamente le suplicaba a Trujillo, paseándose por los pasillos del Palacio Nacional, que por favor no lo asesinara. Pero no puedo terminar esta nota, sin agregar un pasaje, que transcribo acá por las connotaciones humorísticas que tiene: En los 451 días - ni uno más ni uno menos - que duró mi estadía en el Palacio Nacional en funciones de subsecretario de la Presidencia, solía cruzarme ocasionalmente por los pasillos con J. Arismendi Trujillo Molina, a la sazón Fundador Presidente Tesorero de la Voz Dominicana, asiduo visitante de su hermano Héctor. En cada uno de esos encuentros Petán me saludaba con esta frase: "¿Qué dice Virgilio, el de la Nereida?" Yo le respondía cortézmente con alguna frase banal y seguía mi camino. Pero un día me formuló su usual saludo en la presencia de su hermano el Presidente, en el despacho de éste, y Héctor le dijo textualmente:"No seas bruto, Petán, no es la Nereida, es la Eneida".

Antinostalgia de una Era es un libro bien escrito, extraño en la literatura dominicana y del que lamento su brevedad, de la misma manera en que no lamento la brevedad y la síntesis de los mejores cuentos de Virgilio Díaz Grullón.

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Boda de Aida Bonelly y Virgilio Díaz Grullón. Foto tomada de Hilma Contreras : una vida en imágenes 1913-1993. -- Santo Domingo : Biblioteca Nacional, 1993.70h

http://rsta.pucmm.edu.do/biblioteca/hilmacontreras/Galeria.htm

jueves 27 de septiembre de 2007

The brief wondrous life of Oscar Wao de Junot Díaz

A todos los detractores de Junot Díaz que pincharon asiduamente, durante casi diez años sus muñecos de vudú o prendieron velones para que éste nunca acabara su novela, les aviso que han fracasado. Primero, Junot Díaz publicó su novela y anda en una gira por las principales ciudades de Estados Unidos presentando la novela como si se tratara de un popular bachatero o de un pastor evangelista o del discípulo más destacado de Domingo Moreno Jiménez. Segundo, la novela está buenísima. De verdad. Its all true, plataneros, como diría el narrador de The brief wondrous life of Oscar Wao. Junot Díaz con esta novela, finalmente, abre las ventanas y las puertas de la narrativa dominicana cerradas durante tantos años, más bien selladas, permitiendo que al fin el sol y el viento entren y dispersen todo el polvo acumulado.

Y que esté escrita en inglés, en ese inglés tan
mal apellidado spanglish, tan particular de Washington Heights o de Corona o del Bronx que nuestros primos, primas, tíos y tías rumian todos los días, de alguna manera ofrece nuevas perspectivas a nuestras letras y a nuestros escritores que escriben en inglés, en español o en patois.

Y por Dios, recordemos que la mejor novela norteamericana, la escribió un ruso. Y las mejores novelas mexicanas las escribieron extranjeros. Y la mejor novela dominicana la escribió un peruano. Y cruzo los dedos para que la mejor novela del milenio de España y de Francia la escriba un marroquí y un iraní respectivamente.

The brief wondrous life of Oscar Wao me gustó tanto que no sé como escribir una reseña. Javier Moreno me estaba pidiendo que escribiera una reseña para Hermano Cerdo (ahora con nuevo formato, chequéenla), pero he intentado e intentado escribirla, tratando de no arruinarle la trama a las personas que todavía no la han leído. Quizás porque me imagino que todo el mundo la va a leer. Bueno, quizás no todo el mundo, pero ayer terminé la novela después de leerla de dos sentadas y ya mi papá, mi hermano, gente de la oficina, dos amigos, se han puesto en fila para leerla.

Hace unas semanas, Javier Marías escribió sobre el bluff de los lectores supersónicos que tienden a arruinarles las sorpresas a los demás, contando toda la trama de antemano y dejando a los lectores interesados maldiciendo y amenazando con apedrear al crítico, al blogger o al tipo que cuenta de una manera pésima lo que está contado excelentemente en la novela.

Pero voy a hacer un intento breve, que podrán leer en el próximo número de Hermano Cerdo.

lunes 17 de septiembre de 2007

Desconocido en el parque de Armando Almánzar Rodríguez


En el primer párrafo de la contraportada del libro, Pablo P. Yermenos, escribe: Desconocido en el parque es un relato que cautiva desde la ventolera inicial que deben enfrentar doña Prudi y su comadre doña Fina, para sólo ceder ante la tristeza ineludible causada por un desenlace dramático que nos deja impotentes ante la injusticia que se ha cometido. Bien, bien. Pero no me parece que la ventolera inicial o el primero o el segundo párrafo de la novela cautiven como propone el señor Yermenos. A mí me parece que les falta contundencia y que se hallan exentos del ritmo y de la velocidad de las mejores partes de la novela. Si además, a esto le sumamos la desafortunada portada de Miguel Nuñez alejada del leit motiv del libro, puede que en primera instancia nos sintamos decepcionados y arrojemos el libro a un lado.

Pero esperen. No tiren el libro a un lado. Bájenlo de sus estantes o llévenlo a las cajas registradoras y paguen por él. U ocúltenlo debajo de la camisa y róbenselo. Vale la pena leer este libro. En mi caso, tuve que vadear los primeros párrafos como si se tratara de una selva hasta que encontré el león que iba a cazar y le disparé, pam, pam, pam. Y el león fue inmune a mis balas y estas rebotaban de su cuerpo. Porque la verdad sea dicha, Desconocido en el Parque, publicada este año por la editorial Norma, es un buen texto. Se trata de una obra que se puede leer de una sentada, no sólo por su extensión, 125 páginas, sino por la manera en que el autor la fue estructurando con oraciones largas que aunque a veces resultan rebuscadas, en otras ocasiones, las mejores, le imprimen un ritmo y una fluidez inaudita que hace que la novela no necesite dividirse en capítulos.

Y que lleva a que la novela sea una larga narración escrita por un contemporáneo del protagonista.

Y que tenga pasajes humorísticos, escatológicos y hasta sexuales. Entre la página 67 y 68 hay un pasaje erótico, deudor de Lorca, digno de mi futura Antología de la literatura erótica dominicana. Compren la novela y léanlo.

Pero además de la estructura, su ágil lectura se debe a que la novela es un engendro de dos cabezas. O más bien, a que tenga dos tramas que se tocan poco a poco, al igual que cuando intentamos tocarnos las puntas de los pies con los dedos sin flexionar las rodillas. La primera es lineal y la segunda fragmentada. Me explico. La novela, como su título lo indica, trata de un desconocido que aparece de buenas a primeras en el parque de un pueblo del sur llamado San Mateo, que la verdad no sé si es real o ficticio, ya que en mi largo peregrinaje por todo el sur nunca me topé con ese pueblo.

Este desconocido es amnésico. O sea, no sabe quién es, ni qué hace ahí, y para colmo, ha extraviado su cartera con sus documentos de identidad.

La primera historia transcurre con el amnésico que se incorpora a la vida en el pueblo y se va creando una identidad como Luís Marcelo Espinal Rodríguez, nombre con que lo bautizan los lugareños. La segunda se trata de flashes, destellos sinápticos, breves remembranzas que reconstruyen su historia previa y las razones que le hicieron aparecer en ese pueblo de buenas a primeras.

Al terminar la novela pensé en el cine noir de los cuarenta y cincuenta. Y pensé en Hitchcock y en North by Northwest que vi en la televisión el sábado pasado. Pero también pensé en el cuento La noche boca Arriba de Julio Cortazar y en la novela L'étranger de Albert Camus.

Y pensé en La Fiesta del Chivo y en la gran novela dominicana. Y en todo el bulto que se ha hecho con eso.

Desconocido en un parque transcurre a finales de los cincuenta, durante el Trujillato, aunque a diferencia de otras novelas ambientadas en esa época, Armando Almánzar no se desplaya contando anécdotas sobre el régimen. Armando Almánzar sabe de qué está escribiendo y a dónde se dirige.

Hace como dos meses me topé con el libro en cuestión en uno de las mesas de novedades de la librería Cuesta. Lo levanté y procedí a leerlo. Mientras leía, me percaté de que a unos pasos se encontraba Armando Almánzar Rodríguez. Me acerqué y le pedí que por favor me dedicara la novela.
- ¿En serio?, me preguntó.
- Sí.
Fui a pagar la novela con él.
- Me le haces un descuento, le dijo Armando Almánzar a la cajera.

Abrió la novela, escribió, me estrechó la mano y se fue a hojear los libros de los estantes.

En la dedicatoria escribió

Para Frank Báez, un amigo de la literatura,
Afectos.

domingo 26 de agosto de 2007

Manuel del Cabral y los Zombíes

EL Zombí es una persona que ha muerto, pero que se ha levantado de la tumba... ¿Cómo? Pues de la manera siguiente: cuando una persona no tiene aún veinticuatro horas de fallecido, el brujo desentierra el cadáver, le reza un idioma oculto, lo soba misteriosamente, le pasa su respiración al difunto y finalmente le da un brebaje no conocido todavía por nuestro tiempo. Terminada la ritual y tan extraña operación, el cadáver comienza haraganamente a moverse, se despereza, y como si regresara de un sueño no terrestre, abre con sorpresa los ojos; se incorpora y empieza a andar como una aguja que levanta el imán y dócilmente sigue obedeciendo.

Porque el resucitado se distingue por dos secretas características: primero, no tiene autonomía de movimiento, es decir, que su voluntad está vigilada y gobernada por el brujo, su resucitador; y, segundo, que el único alimento de estos seres es un poco de sal con agua. Debo aclarar, para completar el drama, que el motivo por el cual el brujo despierta a estos difuntos es exclusivamente, según los nativos, para que los resucitados trabajen sin sueldo, sin protestas, sin horario y sin límite moral, dedicados estrictamente para el bien de su amo.
Historia de Mi Voz, Manuel del Cabral. Página 28. Editorial Taller.

jueves 16 de agosto de 2007

El Presidente del Mundo y Manuel del Cabral

Había en la década del ‘60 un personaje que se atribuía a sí mismo una responsabilidad tan importante, que varios intelectuales del bar La Paz le habían hecho una credencial en cuero y dorado para que se identificara en cualquier circunstancia, con la foto de él y el cargo; y este personaje -impecablemente vestido- que recorría la calle Corrientes, en
Buenos Aires, para intervenir en cualquier alternativa en que se necesitara
una autoridad, cuando veía que algo estaba pasando en un operativo policial, judicial, municipal o militar, intervenía inmediatamente para poner las cosas en orden, mostraba su maravillosa credencial y se identificaba: “Soy el Presidente del Mundo”.


El conocido escritor Manuel del Cabral tenía la costumbre de recorrer las librerías de la calle Corrientes, también en Buenos Aires, hacerse pasar por interesado lector, y de esa manera, tomando uno y otro libro, colocar los suyos propios adelante o encima de todos los demás. Pero un día el Presidente del Mundo - que también recorría diariamente la calle Corrientes en prevención de irregularidades- se dio cuenta de la maniobra, y por esa razón ambos discutieron agriamente en la puerta de una librería, hasta que el Presidente del Mundo, que era grandote, ante la obstinación y la facilidad de palabra de Manuel del Cabral, se puso nervioso y le tiró una terrible trompada, y como Manuel del Cabral se agachó, rompió estruendosamente la vidriera del viejo librero Palumbo, ante lo cual los dos se asustaron y salieron corriendo a toda velocidad.
Del libro “Argentinos: ¡El mundo nos queda chico!”, de Carlos María Caron, Metafrasta Ediciones

viernes 8 de junio de 2007

El Puro Cuento


Después de recibir varios emails de Ariadna, finalmente pasé por la casa de su mamá a buscar el segundo número de la Revista mexicana El Puro Cuento. Doña Ramona me pasó la revista y me pasó los dos libros que Ariadna ha publicado en México. La novela Por el desnivel de la acera (editorial praxis, 2005) y un libro de poemas bicéfalo ( de un lado Ariadna con La palabra sin habla y del otro Daniela Camacho con En la punta de la lengua).

Tomé la revista El Puro Cuento que sin duda alguna tiene uno de los mejores formatos que he visto jamás. Me encanta el tamaño y los colores. Me encanta la advertencia que tiene en el interior: En esta revista no publica Carlos Monsivais. El número que tengo es dedicado a la Nueva Narrativa Dominicana. ¿Existe una nueva Narrativa Dominicana?, me pregunto. En el prólogo me responden: Pero es difícil, siempre, hacer un diagnóstico certero del camino que está tomando la literatura en una determinada zona geográfica. Y en una isla, con su curiosa sensación de encierro, que además es compartida entre dos países, el intento es histérico y se vale.
La revista abre con un decálogo del cuento de Juan Bosch, ensamblado por Carlos López, a partir de "Apuntes sobre el arte de escribir cuentos". Tiene un cuento de Juan Dicent, de Rosa Silverio, de Enmanuel Andujar, de María Isabel Soldevilla, de Hyden Carrón y de Pedro Antonio Valdez. Hasta tiene un cuento mío y una entrevista que me realizó Ariadna acerca de mi narrativa. Los textos se pueden leer en el sitio web de la revista: http://www.elpurocuento.com/. El cuento no lo soporto, pero la entrevista es más divertida y la he vuelto a releer como si se tratara de otra persona. Hace un rato, Javier Moreno me comentaba que era demasiado seria. Creo totalmente lo contrario. Pueden leer la entrevista por acá.
Hace como cuatro años, Ariadna me dijo en un café que abandonaba el periodismo para dedicarse a la literatura. Recuerdo que le pregunté si pensaba que en cincuenta años íbamos a seguir escribiendo o si íbamos a dejar de escribir en par de meses. Ariadna no respondió. Ninguno de los dos agregamos otra cosa. De seguro nos quedamos mirando fijamente las tazas de café, como si pudiéramos hacer temblar su contenido con la fuerza de la mirada. Años han pasado y recuerdo la pregunta. Es más, me hago la pregunta a diario, cuando leo un libro o me siento a escribir. Y ahora me pongo contento, pensando que aún seguimos escribiendo y que cada vez faltan menos años para cumplir los cincuenta años de la predicción.

miércoles 28 de febrero de 2007

Helados que el tiempo derritió

En los últimos días he estado leyendo el libro Helados que el tiempo derritió de la autoría de Jimmy Hungría. Se trata de una recopilación de los artículos que Jimmy Hungría publicó en la revista Vetas, el suplemento Biblioteca y otros medios, entre 1994 y 2003. Helados que el tiempo derritió toma su nombre de un artículo publicado en septiembre de 2002. Entre las páginas 122 y 123 se lee: "En estos días me ha dado por recordar los helados que me gustaban en mi años de infancia, como los Imperiales, en la calle Hostos, entre El Conde y Arzobispo Nouel, Capri, en la Azorbispo Nouel entre Palo Hincado y Espaillat (y después también en el Malecón, entre 19 de marzo y Sánchez), Cremita, en la Independencia esquina Las Carreras, Manresa, que hacían los jesuitas en Manresa Loyola (en el trece de Haina) y Frigor, que tenía una guaguita o camioncito que recorría la ciudad con un altoparlante tocando la canción Do Re Mi de la película La novicia rebelde".

El libro está compuesto de artículos, crónicas, sueños, reseñas de libros, de conciertos, entrevistas, cartas, propuestas, controversias, catálogos, chismes, denuncias, percepciones, opiniones, notas al margen. Jimmy escribe sobre cocina con la misma facilidad con que escribe sobre los libros de Lewis Carrol y Julio Cortázar. Jimmy proponía una cinemateca en Santo Domingo antes de que pusieran la cinemateca que tenemos hoy. Jimmy habla de cine, de jazz, de los Beatles, de los Beatniks, de viajes, de lugares, de gestores culturales, de libros, de escritores, de no escritores, de calles, de política, de arte, de cultura. Sobre todo de cultura. Lo interesante de Helados que el tiempo derritió es que se puede leer como si se tratara de un blog. Esto quiere decir que se pueden leer los artículos con independencia del conjunto, aunque si se lee de principio a fin, como si se tratara de una novela decimonónica, por supuesto que hay una secuencia de hechos y de reflexiones que mantienen una simetría misteriosa y que nos sitúa en un espacio determinado. También la precisión y las referencias de cada artículo de Jimmy Hungría funcionan como links que nos abocan a artículos de otras personas y a fuentes que van más allá de las bibliográficas.

Jimmy Hungría es uno de los mejores cronistas y entrevistadores dominicanos. Jimmy Hungría es una enciclopedia humana, aunque ya que las enciclopedias pasaron de moda, dígamos más bien que Jimmy Hungría es un prototipo de Google. Por ejemplo, el día de la presentación del libro, Giselle le preguntó por el nombre de una persona y Jimmy Hungría le dio el nombre con los dos apellidos, la dirección y el número de teléfono, el nombre de ambos progenitores y una ligera biografía.

Estoy seguro de que el año 2007 va a llegar a su fin, y no se va a publicar un libro en Santo Domingo, que me cause tanta empatía, tanta diversión y tanta alegría como Helados que el tiempo derritió de Jimmy Hungría. Es una pena que tan sólo existan treinta ejemplares de dicho libro. Espero que en lo adelante se edite el libro con una tirada más sustanciosa de ejemplares. La verdad es que vale la pena.

martes 6 de febrero de 2007

Do you know Rita Indiana?

Me parece que fue en los sesenta que un escritor parisino publicó un libro sin número de páginas que para poder leerlo era necesario que el lector lo arrojara al techo y que al caer lo recogiera y lo empezara a leer en el sitio donde el libro se había abierto. Al parecer lo interesante era coger el libro y arrojarlo contra el techo o al aire libre. Al menos eso me parece, ya que no lo he leído. Supongo que si uno lo arrojaba lo más alto posible y caía después estrepitosamente, el capítulo iba a ser más interesante cuando lo leyeras. A mi entender, como contraparte de ese libro, tenemos el último libro publicado por la escritora dominicana Rita Indiana Hernández. Se llama CIENCIA SUCCIÓN. Mientras en el otro libro existía el peligro de que te cayera en la cabeza, el peligro en este libro es el de que seas succionado de un momento a otro. Sin embargo, para esto es necesario abrirlo y ponerse a leerlo. El libro CIENCIA SUCCIÓN está compuesto por diecinueve succiones y varias foto - ilustraciones realizadas en colaboración. Tan sólo el diseño del libro se muestra diferente en un mercado donde el lector que consume libros nacionales está acostumbrado al mismo estilo de libros. En cuanto a esto, ¿qué comentar acerca de las succiones?

Al principio del libro hay una nota que dice: LA ADMINISTRACIÓN NO PROMETE NADA QUE NO PROVOQUE: CONGESTIÓN, COMBUSTIÓN Y EN ALGUNOS CONEJILLOS UNA SUSTANCIOSA ILUMINACIÓN ARTIFICIAL QUE PERMANECE EN EL DISCO DURO DURANTE DOS O TRES DÍASDESPUÉS DEL PRIMER USO. AL QUE LE APROVECHE QUE SE SIRVA, AL QUE NO , QUE SE AFERRE A SU CUCHARA VACÍA. Heredera de William Burroughs y del arte pop, Rita Indiana realiza una ácida crítica de la sociedad que la rodea sin hacer ningún tipo de concesiones, de manera tal que pareciera que ella fuera un alienígena que realizara el estudio de nuestras formas de vida con la intención de entregarlo posteriormente a sus superiores para que vengan a destruir todo esto. En una succión llamada LAS NARCOSATANICASH escribe:"Estas, son gente Schopenhauer, criaturas que nadan mariposas adonde las tiren, jevas que dominan el poder de la palabra O sea, o sea, Prada. Protodivas conpantys marca Alfa Romero, caen de pie como la gatúbela, uñas de acero a lo maco, vienen satinadas o descapotables, o sea, están como para partirles un brazo. El dedo de cada manicure con airbag es un bolsillo , de noche sacan chispas una contra otra, un Zapata escupiendo escarcha en la cinturita, escriben con lengua en patines, hablan con 20 gente diferente 60 pesos el minuto, o sea, medusas." En otra succión llamada PING – PONG VALS escribe: "Podría decirse de esta niña: es una pelota de pin – pong, aunque algunos considerarían la relación entre ambas como una perversidad, la niña no es redonda, ni hueca, sería correcto decir que recibe una cantidad de aire adecuada entre golpe y golpe y que todos quieren ser la raqueta." Y en otra más llamada LUCHA LIBRE EN TELEVISIÓN escribe: "En la zona que la gente de Dios llama Las Cañitas, vivía Johnny Chopper. Johnny por Juan de Dios Ventura el caballo mayor, dios del merengue y el meneo nuclear de las caderas. Chopper porque a los siete años rodó por los 327 escalones de las cañitas en una bicicleta Chopper azul eléctrico como centella sin hacerse daño y sin causar mayores contratiempos que una fractura del fémur a una doña que a la vera de la escalinata preparaba unas habichuelas con dulce y que luego confesó haber visto a San Santiago antes de lanzarse al vacío." Su crítica al discurso, incluso a su propio discurso - como muestra en la primera succión del libro llamada SAY BABA - es determinante para que el lector entienda el fracaso ante lo que se expresa. A su entender todo es falso, no hay nada , no hay nadie, todo esto explotó hace millones de años como las estrellas que uno ve en las noches y como esas estrellas esto es una ilusión, sobre todo en las noches que alguien mira el planeta desde esas estrellas y nos dice adiós. Rita Indiana entiende esto y por consiguiente una de las succiones tiene el nombre de MANIFIESTO INOPERANTE. En este escribe: "No poseemos El conocimiento como tampoco El Jacuzzi, pero los caminos de acceso son infinitos, como son infinitas las certezas de que todos conducen al MOMA. Nuestra obligación es la eternidad, por ahora. Igual que la Biblia y los estupefacientes, esto no es para todo elmundo." Sin embargo, esta postura que en otros pretendidos escritores sería coserse los labios, en Rita Indiana resulta totalmente fértil, ya que le permite esa objetividad alienígena de que hablaba arriba y un trabajo lúdico con el lenguaje que es en sí asombroso. De igual forma, hay que resaltar sumanejo del inglés, y como logra, al conciliar las dos lenguas, dar a entender x realidad y sobre todo la creación de una nueva realidad a partir de esa unión. También en este aspecto los juegos de palabras y la particularidad de su sintaxis tiene un enorme valor.

Otro aspecto interesante de CIENCIA SUCCIÓN es que no existe la diferencia entre la cultura libresca y la cultura popular, es más bien una mezcla de esas dos cosas, lo que hace la lectura más accesible pero al mismo tiempo más complicada en cuanto al fondo. Por ejemplo, Acteón se reencarna en un muchacho de barrio para volver a ser despedazado y en la succión que se llama FEATURES hay una moderna metamorfosis que nos recuerda las de Ovidio. En fin, CIENCIA SUCCIÓN es un libro de estos tiempos y para el lector de estos tiempos. Rita Indiana habla con la voz de estos tiempos. Esa voz el atento lector la entiende. No me parece que haya que entrar en el cerebro de ella para entenderla o para entender lo que escribe, como han dicho por ahí. Al igual que todos los escritores y al igual que todas las personas, la única manera de entenderla es a partir de lo que ella comunica y en este caso de lo que ella ha escrito. Si queremos entender algo ya eso va a depender de nosotros los lectores. Por esa razón se ha publicado el libro. Por esa razón he escrito esto para invitar a que se lea el libro.

Publicado en la Revista El Aleph a propósito de la publicación de dicho libro en el número de septiembre del 2002.

jueves 6 de julio de 2006

Notas de poetas y traducciones



A propósito de la traducción de un libro de Lawrence Ferlinghetti por Paul Alvarez


1. Paúl me envió a mediados del año pasado, An accidental autobiography de Gregory Corso, volumen donde se reúnen un sinnúmero de cartas enviadas por el poeta a lo largo de su vida. Hay cartas que son documentos importantísimos, como una que le envía a Jack Kerouac, a poco de este publicar Los subterráneos - novela que trata del romance entre Kerouac y una muchacha negra, quien Yuri, el personaje de Corso, le arrebata. Están las cartas a Randall Jarrel, quien hospedó al poeta en su casa por un tiempo; las de Allen Ginsberg; las de los beatniks en general. Están las menciones de una novia llamada Hope, de su dura niñez, sus encuentros con Auden, con Picasso, con Duchamp, con algunos surrealistas y la vez que trató de secuestrar los manuscritos de Shelley, metiéndoselo debajo de la camisa, así como los elogios recibidos por personajes tan disímiles como Herbert Read o Al Pacino. En algunas de esas cartas se hace referencia a la traducción que a finales de los cincuenta estaba emprendiendo Lawrence Ferlinghetti sobre el libro Paroles de Jacques Prévert. Gregory Corso que vivía en Paris le responde que no ha dado con el agente que se encarga de las publicaciones de ese libro. Lawrence Ferlinghtetti lo publica en City Lights en 1958.

2. El nombre de City Lights viene de la película de Chaplin. Las ediciones son hechas por Lawrence Ferlinghetti y Nancy J. Peters y publicadas en City Light Bookstore: 261 Columbus Avenue, San Francisco CA94133. La página en internet es http://www.citylights.com/

3. En una película donde actúa River Phoenix y que está basada en el San Francisco de los sesenta aparece durante unos segundos la librería City Light, exactamente cuando los dos protagonistas de la película van paseándose por una calle atestada de gente. Ellos se detienen detrás de la librería de donde se puede leer el letrero en la vitrina. La cámara enfoca desde el otro lado de la calle por unos segundos hasta que pasa la escena. Sin embargo, la película no fue filmada en San Francisco, sino en Seattle, y por lo tanto la mayoría de los lugares son réplicas, incluyendo la librería. Ferlinghetti, quien escribió un libro de la historia de la ciudad, a cada momento denuncia que San Francisco se está monopolizando.

4. El libro de Corso, mencionado arriba, contiene una introducción de Patti Smith. Paúl conoció a Patti el día de año nuevo en una iglesia. Ella de pie con un sobretodo puesto y el pelo gris se quedó mirando con cariño a Paúl quien la miraba fijamente. Le tendió la mano y Paul se asombró de que ella no usara guantes. Esa noche conversaron y escucharon a Anne Waldman recitar junto a su hijo que tocaba la guitarra. Luego Patti Smith leyó un poema llamado Culture. Los bancos de la iglesia estaban repletos de poetas jubilados con sus hijos y junkies de sesenta años con dentaduras postizas.

5. Patti Smith suele tocar en los conciertos Footnote to howl de Allen Ginsberg. Hay unos versos donde se mencionan las mejores mentes de su generación, de la siguiente manera: holy Kerouac holy Huncke holy Burroughs holy Cassidy…y ella agrega con su voz de pitonisa holy Gregory, quien faltaba en el original.
6. Allen Ginsberg y Lawrence Ferlinghetti hacen juntos la traducción de Soliloquio del individuo de Nicanor Parra. Gonzalo Rojas invitó a ambos poetas al primer encuentro de escritores americanos, celebrado en 1960, en la universidad de Concepción de Chile. Allá Ferlinghetti anunciaría la publicación en City Light de Los Poemas y Antipoemas de Nicanor Parra traducidos al inglés. Allen Ginsberg decía que la poesía de Nicanor Parra es una poesía más explosiva, más sofisticada e inteligente que la de Neruda...

7. Allen Ginsberg fue entrevistado por Manuel Rueda a principios de los setenta. Nicanor Parra, a quien Manuel Rueda conocía de Chile, fue quien lo llevó y le presentó al poeta de origen judío. Si usted abre el libro Por los mares de la dama, del poeta dominicano, se dará cuenta que el poema que le da titulo al libro es dedicado a Allen Ginsberg.

8. En el 97 o en el 98, Paúl y yo fuimos un día al apartamento de Manuel Rueda y conversamos con él y recuerdo un momento en que el teléfono sonaba insistentemente y que el poeta lo levanta y le contesta a la persona que llamaba Manuel Rueda se murió. Acto seguido lo cuelga estrepitosamente. Uno o dos años después, el poeta muere de verdad. Pero esa vez no había muerto y estaba ahí meciéndose en una mecedora y preguntándonos si planeábamos hacer un movimiento artístico, qué si íbamos a ponernos pseudónimos, qué si escribiríamos manifiestos y cosas por el estilo. Paúl le dijo que era surrealista. Manuel Rueda le respondió que los surrealistas habían muerto. Pero Paúl se empecinó en que era surrealista. Manuel Rueda tocó un poco de piano, habló de su amistad con Huidobro, leyó el manuscrito de La Metamorfosis de Makandal en el comedor, brindó helado de mantecado y al final se puso a decir que Eliot era mejor que los surrealistas. Paúl dijo que los surrealistas. Manuel Rueda decía Eliot.

9. Manuel Rueda aparecía diciendo adiós con la mano en el anuncio de Montecristi que hizo Barceló.

10. Los poetas de Santo Domingo han oído mentar a Eliot por lo menos una vez en su vida. El número 12 de La revista Testimonio le dedicó en 1965 un homenaje a Eliot quien moría en ese año. La gente de la poesía sorprendida no tradujeron que yo recuerde a Eliot. Pero si recuerdo las traducciones de los surrealistas. Las de Breton. Las de Desnos. Las de Eluard.

11. Breton vino a Santo Domingo. Eliot nunca vino.

12. La poesía completa de Eliot fue traducida en los noventas por Fernando Vargas. Este solía ir a Ocho puertas, se sentaba en una mesa, al lado de universitarios y de artistas fracasados, con su tabaco o con el Finnegans Wake que abría y se ponía a leer y subrayar. Cierta noche en que andábamos por la intemperie me dijo que iba a traducir Finnegans Wake.

13. Cuando Paúl acabó la traducción de A Far Rockaway of the heart de Ferlinghetti, se la quería mostrar a Fernando Vargas. Este se encontraba interno en una clínica psicoanalista de Nueva York. Paúl habló con el director quien le dijo que Fernando Vargas no se encontraba en condiciones para recibir visitas. Paúl fue dos semanas después y ya Fernando Vargas se había ido sin dejar paradero.

14. Paúl tomaba un bus y se iba de tanto en tanto a Far Rockaway en busca de los lugares que aparecen en los poemas. Así podía comprobar el descaro con que la realidad imita a los poemas.

15 . Henry Miller, en un pasaje del Trópico de Capricornio, describe el lugar de esta manera: "Aquello sucedió en Far Rockaway. Después de habernos vestido y haber comido, decidí de repente que quería quedarme solo, de modo que, muy bruscamente, en una esquina le di la mano y le dije adiós. ¡Y ahí me quedé! Casi instantáneamente me sentí solo en el mundo, solo como se siente uno en momentos de extrema angustia. Creo que estaba mondándome los dientes distraídamente, cuando esa ola de soledad me acertó de lleno, como un tornado. Me quedé allí, en la esquina de la calle, y me palpé todo el cuerpo para ver si había recibido algún golpe. Era inexplicable, y al mismo tiempo maravilloso, muy estimulante, como un tónico doble, podríamos decir. Cuando digo que estaba en Far Rockaway, quiero decir que estaba parado en el fin de la tierra, en un lugar llamado Xanthos, si es que existe un lugar así, y desde luego tendría que existir una palabra así para referirse a ningún lugar.”

16. Paúl me escribió en un email esta experiencia que tuvo en Far Rockaway: "Cuando entré a Popeye's a comerme unos mulitos de spicy chicken un negro se me acercó y me pregunta si quiero escuchar un poema por un dólar. Le pregunté que cuál poema. Un poema de amor, me dijo. Le dije ok, pero que sólo podía darle dos coras. Ok, me dijo y recito de memoria un poema de su autoría. Al terminar le pregunté si se sabía otro. That"s the only one i know, me dijo sonriendo, casi mostrándome todos los dientes. Por el vidrio vi que había otro negro y una muchacha, tal vez todos de la misma edad, esperándolo a la salida.

17. Inmediatamente Paúl acabó la traducción, la mandó por correo a la librería City Light donde Ferlinghetti va todas las mañanas. Este la recibió, la leyó y asintió.

18. A Leopoldo María Panero no le gusta Ferlinghetti.

19. En alguna página de Rayuela aparecen los versos finales de un poema de Ferlinghetti.

20. Por cierto, Julio Cortázar en una entrevista hizo este comentario respecto a la traducción: "No hay traductor perfecto, y con mucha frecuencia me molesta cuando leo una traducción del inglés o del francés si no tengo el original a mano; me molesta ver las imperfecciones, los malentendidos, las pequeñas torpezas por una falta de conocimiento del lenguaje oral o por un simple descuido. Pero al margen de eso, yo no creo que el hecho de traducir haya condicionado mi conducta de lector, porque la magia de lo que estoy leyendo me atrapa en seguida y luego en algunas páginas ya no sé si estoy leyendo un original o una traducción, depende simplemente de la calidad del libro, de que él consiga poseerme lo suficiente como para que yo me olvide de la letra y esté profundamente metido en la textura total del libro , ya sea en la versión original o traducida"

21. Samuel Beckett se traducía a si mismo.

22. Mucha gente admira a Jacques Roubaud, el autor del extraño libro Monoaware: Le sentiment des choses (cent quarante – trois poÉmes empruntés au japonais) en que son utilizadas tankas y chokas y otras antiguas formas de la literatura japonesa. Este fue uno de los poetas, que junto a Octavio Paz, se unieron para realizar una renga a finales de los sesentas. La renga en cuestión se caracterizaba por que iba a ser escritas en cuatro lenguas diferentes. En fin, Roubaud, en otro extraño libro llamado Poesía, Etcétera: Puesta a punto, propone esto: " También podría lanzarme de manera decidida a la batalla para conquistar partes de mercado y convertirme en un poeta universal. Animado por tal espíritu, he compuesto un poema que pueda cruzar todas las fronteras con bastante facilidad. Hay una versión larga y una versión corta. La versión corta es corta, pero la versión larga es muy larga. Con que no voy a leer más que la versión corta. Se trata de un soneto, pero tranquilamente se puede omitir esa denominación provinciana para su traducción al japonés.


La Vida

Soneto Para Pierre Luzón

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23. El genial Alfonso Reyes escribió, en un ensayo acerca de la traducción, incluido en su libro La Experiencia Literaria, lo siguiente: Andamos rondando el dilema de Schleiermacher: o ir hacia la lengua extranjera o atraerla hacia la lengua propia. Si ya la expresión de nuestros pensamientos en nuestra habla es cosa indecisa y aproximada, el traducir, el pasar de una lengua a otra, es tarea todavía más equívoca. Una lengua es toda una visión del mundo, y hasta cuando una lengua adopta una palabra ajena suele teñirla de otro modo, con cierta traición imperceptible. Una lengua, además, vale tanto por lo que dice como por lo que calla, y no es dable interpretar sus silencios.

24. Acerca de las traducciones, Ezra Pound decía make it new.

25. En un poema, Ferlinghetti dice que el inglés es el latín de nuestros días.

26. En otro poema, leído a un grupo de estudiantes, dice: No inclines la cabeza a críticos que no han escrito grandes obras de arte.

27. Y más adelante en el mismo poema: No seas tan abierto de mente que tu cerebro se te salga.

28. Y finalmente: Ser un poeta a los dieciséis años es tener dieciséis años, ser un poeta a los cuarenta es ser un poeta. Se ambos.

29. La primera lectura que Paúl hizo del libro Un Far Rockaway del corazón fue de la siguiente manera: "Hicimos un circulo. En el centro del mueble estaba yo, a mi derecha estaba sentada Autumn, después Emelio sentado en un sillón verde, a su lado Cindy (poeta de ficción), después un tipo con una gorra (se quitó la gorra cuando empezó el recital) , tenía barba de cinco días, a su lado una japonesa, después el muchacho francés, después una argentina, luego la alemana, luego uno del equipo de basketball de la universidad, luego un modelo americano, y a mi izquierda Jennifer, proveniente de México. En el centro del círculo una vela encendida. Ocho y veintiuno pasado meridiano."

30. En uno de los poemas más recordado de Ferlinghetti, Baseball canto, se menciona al laureado pitcher dominicano, Juan Marichal. El poema aparte de ser una crítica abierta a los Cantos de Pound y a las ideas fascistas por las que este fue acusado de traición en su época, describe un juego de pelota que acaba en un explosivo caos. La parte final del poema dice:
Y Juan Marichal vino
y el bleecher chicano se puso loco de nuevo
y Juan le pegó a la primera bola
fuera de la vista
y corrió a la primera y corrió
y corrió a la segunda y corrió a la tercera
y siguió corriendo y golpeó en una jugada sucia
ante el rugido de la gruñona gleba
mientras algún idiota presionó el botón de pánico
tras bastidores con la cinta grabada del himno nacional nuevamente
para salvar la situación
pero no detuvo a nadie esta vez
en su revolución a través de las bases blancas llenas
en este final de la gran épica anglosajona
en el Territorio Libre del béisbol

31. Ferlinghetti éste año cumplió ochenta y cinco años. Le ha sobrevivido a casi todos los beats que publicó en los sesenta y finales de los cincuenta. Y estoy convencido que nos sobrevivirá a cada uno de nosotros.

32. Ferlinghetti le agradeció a Paúl la traducción que hizo de su libro.