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Ahora se feliz en Cap, por las cosas
más sencillas -
por una línea de garcetas blancas que
llevan a la palabra final,
por los conjuros del mar que vuelven a
entrar a mi cabeza
para borrar las inquietudes y eliminar
la voz demoníaca
que recientemente me ha poseído;
silenciosa,
susurra, al igual que el
demonio le susurra al loco
quien viendo sus manos ensangrentadas farfulla que fue poseído
como el mar que gira en el oído de la
concha, como el rugido
de aplausos que precede al actor con
su gran duda,
que incluso lo paraliza de terror ,
de que su grandeza haya pasado. Es
cierto
que mi don se ha marchitado, que queda
poco de él:
si este hombre está en lo cierto
entonces no hay otra cosa que hacer
que abandonar la poesía como a una
mujer porque la amas
y no quieres verla herida, y mucho
menos por mí:
así que camina al borde del acantilado
y elévate sobre
el envidioso, el rencoroso, la
grosería, con la gracia
de una fragata que cruza Barrell of
Beef: su roca;
se agradecido por haber escrito bien
en este lugar,
deja que los poemas ajados zarpen de ti
como una bandada
de garcetas blancas en un largo y
postrero suspiro de liberación.
White Egrets